El vínculo profesional entre Mariano Puerta y Alejandro Davidovich Fokina llegó a su fin de manera abrupta en pleno Roland Garros. Tras casi 20 semanas de trabajo conjunto, el entrenador argentino decidió dar un paso al costado debido al desgaste mental y físico que le provocaba el día a día con el tenista español. Las intensas semanas de convivencia terminaron por quebrar una relación que prometía potenciar el talento del jugador, pero que colapsó bajo la presión del circuito.
En una entrevista con el sitio Punto de Break, el propio ex número 9 del mundo detalló la complejidad de dirigir al malagueño en el circuito de la ATP. “Alex es un jugador que, cuando está en pista, es muy intenso, muy emocional, muchas veces puede tener reacciones fuera de lugar", explicó Puerta. Además, el estratega remarcó la dificultad de sostener esa rutina en el tiempo: "La gente que le conozca habrá visto que no es fácil lidiar con esto cuando se repite constantemente, así que tras casi 20 semanas viajando, llegó un momento donde necesitaba hacer un corte si no quería acabar enfermo”.
El detonante principal de la separación ocurrió durante el debut del español en el Grand Slam parisino. “En el cuarto o el quinto set del primer partido pasó algo feo. En un momento intenté animarlo, donde quise empujarlo para que no perdiera el foco, Alex se dio la vuelta con una cara que parecía que me iba a asesinar: '¿Es que no ves que estoy cansado? ¿Que no me puedo mover? ¡No me vuelvas a decir nada más!'. Me lo dijo de una manera que todavía lo siento”, recordó con dolor el subcampeón de Roland Garros 2005.

El impacto emocional de ese fuerte cruce en la cancha afectó de inmediato la salud del técnico en las instalaciones del torneo. “Mientras él estaba haciendo bici, yo estaba en el restaurante sentado con su mánager. Se lo dije muy claro: 'Hoy es mi último día, me siento mal, tengo taquicardias'. No sé si fue por el sol, la presión o la mala sangre que me hizo lo que había pasado, pero me encontré vacío”, relató Puerta sobre el colapso físico que sufrió tras el tenso episodio.
A pesar del momento, el entrenador guardaba una mínima esperanza de recomponer la situación tras abandonar el club. “Me fui a mi hotel a descansar. Tres horas después le mando un mensaje a Alex. Allá por las 22:30, después de venir del veterinario, me contesta y me dice: 'Hablamos mañana'. Me puse a pensar que quizá estaba abierto a reflexionar, o quizá proponerme acabar el torneo juntos y luego ya comentar sobre el texto que le mandé. ¿Tú crees que si al día siguiente nos sentamos a hablar y me pide que me quede, yo no me hubiese quedado?”, se cuestionó.

Sin embargo, la esperada charla madura entre el jugador y su entrenador nunca se concretó, transformándose en un frío portazo institucional. “El problema es que esa conversación nunca llegó a producirse. Al día siguiente yo estaba en el hotel, tranquilo, 10:30 de la mañana. De repente me llama una persona de su equipo: 'Alex me manda decirte que te ocupes de tu billete de avión, que lo busques tú mismo y te lo pagues. Te puedes ir a Miami’”, desveló sobre el destrato financiero y logístico que recibió.
Ese último mensaje rompió cualquier posibilidad de retorno y provocó una reacción drástica por parte del técnico argentino. “Esto detona todo, me quedé congelado. Dos horas después reaccioné, le bloqueé del móvil, bloqueé también a la esposa, me armé la maleta, check-out del hotel y hasta luego”, concluyó Puerta. De esta manera, una de las sociedades más llamativas del año terminó de la peor forma posible, exponiendo las grandes dificultades de convivencia que existen en la élite del tenis mundial.
Mariano Puerta cuenta TODA LA VERDAD en @PuntoDBreak sobre lo ocurrido con Davidovich en Roland Garros.
— José Morón (@jmgmoron) May 29, 2026
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