29/05/2026 - Edición Nº1207

Política

Memoria activa

“Había una clase obrera joven y muy combativa”: memoria viva del Cordobazo

29/05/2026 | Tomás Di Toffino -delegado gremial de Luz y Fuerza Córdoba- recordó el estallido, reivindicó el legado de Tosco y plantea similitudes entre Onganía y Milei



Un trabajador de la Empresa Provincial de Energía Córdoba (EPEC) hijo de un protagonista de la jornada y delegado gremial, fue entrevistado por NewsDigitales. El dirigente recordó los hechos que constituyeron una de las mayores manifestaciones populares de la historia argentina en tiempos de dictadura.

La Córdoba obrera y estudiantil

—Se cumple otro aniversario del Cordobazo. ¿Cuál era el contexto de la época?

—En ese momento había una dictadura militar, la llamada Revolución Argentina. Veníamos de la Revolución Libertadora que derrocó a Perón y después del golpe contra Arturo Illia en el 66, que da lugar al gobierno de Onganía. Esa dictadura va a desembocar en el Cordobazo. Y hay un personaje clave para entender el contexto: el ministro de Economía Adalbert Krieger Vasena, que ya había estado en la dictadura del 55.

—¿El ministro de Economía de la Nación?

—Exacto. Su sistema económico tenía características totalmente contrarias a la mayoría de los valores de los argentinos. La dictadura que toma el poder en el 66 y pone a Juan Carlos Onganía como presidente tenía un componente muy liberal, muy conservador y claramente alineado con los sectores más concentrados de la economía.

—En Argentina, muchas veces decir liberal es hablar de políticas antiobreras...

—Ese fue el mecanismo que usaron. Por eso nuestro sindicato publicó en esos años una solicitada muy importante llamada “Signos Negativos”, donde Luz y Fuerza Córdoba denunciaba que la dictadura favorecía al sector transnacional, destruía la producción local, bajaba salarios, quitaba derechos y avanzaba contra las universidades públicas. Ya había ocurrido la Noche de los Bastones Largos y en Córdoba asesinaron al estudiante Santiago Pampillón frente al cine Cinerama, en avenida Colón.

—¿Cómo reaccionó el gremio frente a ese crimen?

—Nuestro gremio acompañó los restos de Pampillón a su provincia y puso a disposición de la familia los abogados del sindicato. Ahí empezamos a entender lo que iba a ser esa dictadura, que decía que venía para quedarse durante muchos años.

Tosco y la CGT de los Argentinos

Onganía decía que la Revolución Argentina no tenía plazos y quería un modelo similar al franquismo español...

—Tal cual. En ese contexto de Doctrina de Seguridad Nacional empezaron a aparecer políticas liberales con un corte muy represivo y fascista. Había una persecución enorme sobre las ideas y sobre la militancia.

—Era una época de agresiones al campo nacional y popular, pero también de fuerte respuesta. Había un sindicalismo combativo y dirigentes como Agustín Tosco...

—Sí. En Córdoba aparece una nueva generación de dirigentes sindicales que no solamente hablaban de política, sino también de honestidad. Eran dirigentes que vivían como los trabajadores y no dejaban de trabajar. Por eso Tosco siempre estaba con el mameluco puesto.

—¿Cómo surge la CGT de los Argentinos?

—Después del golpe del 55 se inicia un proceso de resistencia que va a desembocar en el año 68. Se elaboran programas históricos como los de Huerta Grande y La Falda, y después se forma la CGT de los Argentinos, enfrentada a la CGT participacionista que negociaba con la dictadura. Ahí Tosco y otros dirigentes se acercan al sector encabezado por Raimundo Ongaro.

—Una figura importante de ese espacio fue Rodolfo Walsh.

—Exactamente. Walsh escribía en la revista de la CGT de los Argentinos. Había un enorme nivel de dirigentes sindicales, intelectuales y referentes culturales elaborando una alternativa al modelo económico que aplicaba Krieger Vasena.

—¿Qué planteaba ese programa?

—El programa de la CGT de los Argentinos, presentado el 1 de mayo de 1968, decía que el comercio exterior debía estar en manos del pueblo argentino, que la banca tenía que ser estatal y que los salarios debían aumentar. Era exactamente lo contrario a la política económica de la dictadura.

El asesinato de Máximo Mena y la rebelión popular

—Estamos en la previa del 29 de mayo de 1969. ¿Cómo se fue construyendo la unidad entre obreros y estudiantes?

—Hay que recordar que Córdoba tenía una tradición universitaria muy fuerte desde la Reforma Universitaria de 1918. El Cordobazo retoma esa tradición y le agrega la unidad entre estudiantes y trabajadores. Fue una lucha por una sociedad distinta, por educación y acceso para toda la población.

—Pero todo eso ocurría en un clima de fuerte represión...

—Claro. Veníamos de asesinatos y represiones en distintas provincias: (Santiago) Pampillón en Córdoba, (Juan José) Cabral en Corrientes, (Adolfo Ramón) Bello en Rosario, la represión a los azucareros en Tucumán. La situación se iba transformando en una caldera insoportable.

—¿Cómo era la Córdoba de esa época?

—Había una enorme industria automotriz y más de 60 mil estudiantes universitarios. Existía una clase obrera joven y muy combativa. La gran virtud de dirigentes como Tosco fue unir esos sectores.

—¿Qué ocurrió el 29 de mayo?

—Se decretó un paro y Tosco planteó que no podía ser un “paro matero”, sino un paro activo. A las 10 de la mañana comenzó el abandono de tareas y las movilizaciones terminaron enfrentándose con la Policía.

—¿Y qué cambió el desarrollo de la protesta?

—Cuando llega la columna de IKA-Renault por la zona sur matan al trabajador mecánico Máximo Mena. Ahí cambió todo. La idea inicial era hacer un acto en el centro, pero después de ese asesinato la disputa pasó a ser directamente por la ciudad de Córdoba.

—Lanusse dijo después que nunca había visto algo igual...

—Sí. Al mediodía se producen los enfrentamientos más fuertes y hacia la tarde gran parte de la ciudad estaba bajo control de los manifestantes. La Policía se retiró porque se quedó sin municiones y la gente tomó el centro de Córdoba.

La vigencia del Cordobazo

—¿Qué lugar ocupa hoy el Cordobazo en la memoria colectiva?

—Hay una conciencia muy fuerte del Cordobazo como símbolo de lucha de la clase obrera cordobesa. Incluso hoy, cuando hay conflictos sociales importantes, siempre aparece la idea de “otro Cordobazo”. Los gobiernos lo saben perfectamente.

—¿Qué enseñanza deja aquella experiencia?

—Lo que nosotros necesitamos es unidad en la acción, porque lo que perdura es lo colectivo. La salida siempre es colectiva. Y el Cordobazo fue justamente eso: un símbolo de lucha colectiva.







 

 

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