30/05/2026 - Edición Nº1208

Internacionales

Elecciones en Armenia

Pashinyan, Kocharyan y Karapetyan: las tres Armenias que compiten

30/05/2026 | El 7 de junio no solo se enfrentan candidatos. También chocan proyectos distintos sobre qué hacer después de Karabaj, cómo relacionarse con Rusia y qué identidad debe asumir Armenia en una nueva etapa.



Las elecciones parlamentarias del 7 de junio aparecen como las más importantes para Armenia desde la Revolución de Terciopelo de 2018. Más allá de los nombres propios, el resultado definirá cómo enfrentará el país los desafíos surgidos tras la pérdida de Artsaj, el deterioro de la relación con Rusia y la búsqueda de una nueva estrategia regional.

La campaña está atravesada por debates sobre seguridad, identidad nacional, economía y política exterior. Pero detrás de esas discusiones emerge una cuestión más profunda: qué modelo de país debe construir Armenia después de una de las etapas más traumáticas de su historia reciente.

Los principales candidatos representan respuestas diferentes a esa pregunta. No se trata únicamente de una competencia electoral. También es una disputa entre distintas visiones sobre el futuro del país.

Nikol Pashinyan y la apuesta por la "Armenia real"

El actual primer ministro, Nikol Pashinyan, llega a la elección como favorito pese a cargar con el peso político de la caída de Nagorno Karabaj.

Desde el oficialismo sostienen que Armenia necesita abandonar viejas ilusiones geopolíticas y concentrarse en fortalecer el Estado dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Esa visión quedó resumida en el concepto de la "Armenia real", impulsado por Pashinyan durante los últimos meses.

La propuesta combina la búsqueda de un acuerdo de paz definitivo con Azerbaiyán, una reducción progresiva de la dependencia rusa y una mayor aproximación a Europa y Estados Unidos.

Para sus seguidores, se trata de una estrategia de supervivencia nacional. Para sus detractores, implica aceptar una derrota histórica y renunciar a elementos centrales de la identidad armenia.

Aun así, Pashinyan conserva una ventaja que sus adversarios no lograron neutralizar: continúa siendo identificado, por una parte, importante del electorado como el dirigente con mayor capacidad para conducir el país en un contexto regional extremadamente complejo.

Robert Kocharyan y el regreso de la vieja guardia

El principal referente opositor es Robert Kocharyan, presidente de Armenia entre 1998 y 2008 y figura emblemática del período político anterior a la llegada de Pashinyan.

Su candidatura apela a sectores que consideran que el gobierno actual debilitó la posición estratégica del país y manejó de manera deficiente la crisis de Karabaj.

Kocharyan propone una relación más estrecha con Rusia y una política exterior menos confrontativa con Moscú. También cuestiona el acercamiento acelerado a Occidente impulsado por el oficialismo.

Para sus simpatizantes, representa experiencia y firmeza en materia de seguridad. Para sus críticos, simboliza el retorno de una élite política asociada a problemas estructurales que motivaron las protestas masivas de 2018.

Su principal desafío es convencer a los votantes de que puede ofrecer algo más que una vuelta al pasado.

Samvel Karapetyan y el voto del desencanto

La novedad de la campaña es el crecimiento del empresario Samvel Karapetyan, que intenta posicionarse como una alternativa frente a la polarización entre oficialismo y oposición tradicional.

Su discurso busca captar a quienes se sienten decepcionados con Pashinyan, pero tampoco desean volver a las estructuras políticas vinculadas a los antiguos gobiernos.

Karapetyan combina mensajes centrados en la seguridad nacional, la recuperación económica y la necesidad de reconstruir la confianza institucional después de años de crisis.

Su figura genera atención porque podría transformarse en un actor relevante dentro del próximo Parlamento, especialmente si logra captar parte del voto independiente y de los sectores más desencantados con el sistema político.

Tres respuestas para una misma crisis

Las diferencias entre los candidatos reflejan debates mucho más amplios que una simple competencia partidaria.

Pashinyan plantea que Armenia debe adaptarse a una nueva realidad regional y construir un Estado viable dentro de sus fronteras actuales.

Kocharyan sostiene que el país necesita recuperar una política exterior más cercana a Rusia y una estrategia de seguridad más tradicional.

Karapetyan intenta canalizar el malestar de quienes consideran insuficientes las respuestas ofrecidas por ambos espacios.

Detrás de esas posiciones aparece la verdadera pregunta de la elección: cómo reconstruir un proyecto nacional después de la pérdida de Karabaj y en un contexto regional que sigue siendo incierto.

Más que una elección parlamentaria

El resultado del 7 de junio definirá la composición del próximo Parlamento, pero también marcará el rumbo político de Armenia para los próximos años.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de quién gobierna. Lo que está en juego es la forma en que el país interpretará su pasado reciente y proyectará su futuro.

Por eso, más que una disputa entre candidatos, estas elecciones enfrentan distintas ideas sobre qué significa ser Armenia después de Karabaj.