30/05/2026 - Edición Nº1208

Sociedad


Acuerdo con el sindicato

Café y entrega de paquetes: el plan para sostener a los kioscos de diarios

30/05/2026 | Un acuerdo entre la Ciudad, el gremio y las empresas del sector formalizó la ampliación de servicios para los 1.025 puestos habilitados.



El clásico puesto de diarios porteño acaba de recibir el pase libre definitivo para transformarse y sobrevivir. El Gobierno porteño oficializó la normativa que regula lo que en muchas esquinas ya era un secreto a voces: la venta de café al paso, bebidas sin alcohol y la recepción de paquetes de comercio electrónico en los escaparates públicos.

La medida alcanza a los 1.025 puestos habilitados en Capital. El objetivo oficial no es cambiarles el rubro, sino darles un marco legal y un salvavidas económico en un contexto donde el papel impreso cotiza a la baja y los hábitos de consumo digital mandan.

A partir de ahora, los canillitas tienen un plazo de cuatro meses para adecuarse a las reglas del área de Ordenamiento Urbano (bajo la histórica Ordenanza 33.188/76). El cambio generó lecturas políticas distintas, pero parte de un mismo diagnóstico: el modelo tradicional no aguantaba más.

"Salir adelante" vs. "Ordenar la calle"

Para el jefe de Gobierno, Jorge Macri, la medida es sinónimo de desregulación. “Durante años, el Estado intentó conservar artificialmente un modelo que ya había cambiado y terminó destruyendo a quienes decía proteger. Eso se terminó”, lanzó el mandatario tras la reunión con el gremio (SIVENDIA), las cámaras empresarias, gastronómicas y las editoriales. Según Macri, "no hay nada más antitrabajador que impedirle cambiar".

Desde la vereda del sindicato, su secretario general, Omar Plaini, prefiere hablar de un "ordenamiento" más que de una revolución. De hecho, resoluciones nacionales de 2018 y 2023 ya habilitaban a los canillitas a sumar estos servicios (mensajería, cafetería, souvenirs), pero faltaba el marco regulatorio de la Ciudad para bajarlo a la vía pública sin grises legales ni distorsiones.

Eso sí, la letra chica de la norma pone límites para cuidar el espacio público:

*Prioridad editorial: Los diarios y revistas deben seguir siendo lo visual y funcionalmente principal.

*Sin mesas ni sillas: Está prohibido colocar mobiliario sobre la vereda.

*Higiene: Deberán acreditar capacitación en manipulación de alimentos cuando corresponda.

"Nosotros no somos una cafetería. El que va a ejercer la actividad es un vendedor de diarios profesional que ahora puede poner en una parte de su quiosco el servicio de cafetería", aclaró Plaini. 

El factor social: más que un comercio
La reconversión tiene una urgencia económica evidente —sostener las fuentes de trabajo y la presencia territorial en los barrios—, pero también toca una fibra sensible de la identidad porteña.

Para el gremio, el canillita cumple un rol social que la tecnología no reemplaza. “Nosotros abrimos el puesto a la mañana, arranca la radio, preparamos el mate y conocemos a todos los vecinos. Somos parte de la geografía barrial, como el adoquín”, graficó Plaini, quien además remató con una definición de fondo sobre la distribución de la información: "¿Usted cree que en la Villa 1-11-14, en Soldati o en Pompeya hay una librería de cadena? No, pero un canillita sí".

Con la firma del acuerdo, la reconversión ya es oficial. A partir de ahora, entre títulos de tapa y revistas, el paisaje urbano de Buenos Aires se terminará de acostumbrar al olor a café de filtro en la esquina.