Lo que en principio parecía una ayuda para resolver un problema habitacional derivó, según la denuncia de una joven de 19 años, en una situación de encierro, amenazas y violencia. El caso salió a la luz tras un allanamiento realizado en Ringuelet, donde la Policía encontró a la víctima dentro de una vivienda y detuvo a su expareja.
La investigación se inició el pasado 26 de mayo, cuando la joven se presentó ante la Policía Bonaerense para denunciar a quien había sido su pareja, según publicó el portal 0221.com.ar. De acuerdo a su relato, el hombre la interceptó en la vía pública, la agredió físicamente y le sustrajo su teléfono celular bajo amenazas de muerte.
Sin embargo, ese episodio fue apenas una parte de una situación más amplia que los investigadores comenzaron a reconstruir a partir de su testimonio.
De acuerdo con la denuncia, la joven atravesaba dificultades habitacionales y aceptó la propuesta de su expareja de alojarse en una vivienda de Ringuelet. Una vez instalada en el lugar, aseguró que comenzó a ser sometida a un aislamiento progresivo.
La víctima declaró que fue encerrada bajo llave y que no tenía posibilidades de salir por sus propios medios. También sostuvo que el acusado le quitó dinero y su tarjeta SUBE, una maniobra que habría tenido como objetivo impedir que pudiera alejarse del lugar o pedir ayuda.
Frente a la gravedad de los hechos denunciados, la Policía activó los protocolos de asistencia previstos para situaciones de violencia de género y puso a resguardo a la joven mientras avanzaba la investigación.
Con intervención de la Unidad Funcional de Instrucción N°13 y del Juzgado de Garantías N°2, el Gabinete Táctico Operativo de la dependencia policial reunió distintos elementos de prueba y localizó el domicilio donde se encontraría el sospechoso.
La Justicia autorizó entonces un allanamiento de urgencia en una vivienda ubicada en la zona de 19 y 514, en Ringuelet.
Cuando los efectivos ingresaron al inmueble junto a testigos, encontraron a la denunciante dentro de la propiedad. El hallazgo reforzó la hipótesis que sostenía la fiscalía sobre una posible privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género.
Durante el procedimiento también fue recuperado un teléfono celular Motorola azul que había sido denunciado como robado por la víctima.
Tras el operativo, el acusado fue detenido por orden judicial y quedó imputado por los delitos de lesiones y amenazas en contexto de violencia de género y coacción.
Mientras la joven continúa bajo resguardo y asistencia especializada, el sospechoso deberá comparecer ante la Justicia para prestar declaración indagatoria. La investigación busca ahora determinar con precisión cuánto tiempo permaneció la víctima en esas condiciones y si existieron otros episodios de violencia previos a la denuncia.