Después de más de diez años viviendo entre Europa y distintos rincones del mundo, Nicolás Conde regresó a Buenos Aires con sentimientos encontrados. El productor y gestor cultural argentino pasó por El Living de NewsDigitales para hablar de Ñandú, la plataforma ecológica que impulsa junto a Virginia Avila y Clara Miravalle, y para poner en palabras algo más profundo: la necesidad de volver a conectar con sus raíces y con una ciudad que nunca dejó de sentir propia.
“Buenos Aires es mi ciudad favorita en el mundo entero”, confesó durante la entrevista. Y no lo dijo desde una mirada nostálgica idealizada, sino desde la experiencia de alguien que trabajó en grandes producciones internacionales, recorrió festivales y aprendió a mirar la cultura desde una perspectiva global.
“Hace mucho tiempo que tenía ganas de pasar más tiempo en Argentina”, contó Conde. Ese deseo terminó encontrando forma concreta con el nacimiento de Ñandú, un proyecto pensado para acercar herramientas de sostenibilidad ambiental al sector cultural, especialmente al teatro y las artes escénicas.

Lejos de los discursos grandilocuentes, el productor explicó la iniciativa desde un lugar simple y colectivo. “No se trata de inventar la rueda ni de traer soluciones mágicas de afuera. En Argentina ya existen prácticas muy valiosas. Lo importante es visibilizarlas, compartirlas y generar espacios para pensar juntos”, sostuvo.
Ñandú ya comenzó a dar sus primeros pasos con encuentros, capacitaciones y alianzas internacionales. Uno de los eventos más importantes se realizó en el Teatro Picadero, donde participaron referentes culturales y trabajadores del sector para debatir nuevas formas de producción más sostenibles.
“Los problemas ecológicos son complejos y necesitan creatividad. Y si hay algo que sobra en el sector cultural argentino es creatividad”, remarcó.
A lo largo de la charla, Conde habló mucho del aprendizaje colectivo y del oficio teatral argentino. Recordó sus primeros años trabajando en giras, armando escenarios, resolviendo problemas técnicos y aprendiendo al lado de figuras como Norma Pons, Julio Chávez y José María Muscari.
“Todo lo que sé hacer lo aprendí acá”, dijo con orgullo. Y en ese recorrido apareció una idea muy argentina: el famoso “lo atamos con alambre”.

Para él, esa capacidad de resolver incluso en contextos difíciles tiene un enorme valor creativo, aunque aclaró que no hay que romantizar la falta de recursos. “A veces afuera valoran muchísimo esa flexibilidad y esa capacidad de encontrar soluciones rápidas. El desafío es que eso no salga siempre del sacrificio o la precariedad”, reflexionó.
El regreso al país estuvo atravesado por el impacto de encontrarse cara a cara con una realidad que, desde lejos, veía a través de las pantallas.
“Hay mucho sufrimiento y eso duele”, expresó. “Uno sale a caminar y ve situaciones muy difíciles. Y eso hace que muchas veces cueste hablar de otros temas porque las necesidades básicas son urgentes”.
Sin embargo, lejos de quedarse en una mirada pesimista, Conde destacó la fuerza cultural que todavía mantiene viva a Buenos Aires. Habló de los teatros llenos, de los conciertos espontáneos en plazas y de los trabajadores de la cultura que siguen sosteniendo espacios a pesar de las dificultades.

“Hay algo muy movilizador en ver cómo la gente sigue creando incluso en momentos complejos”, afirmó.
Además de productor y gestor cultural, Conde trabaja como docente en Italia y en pocas semanas volverá a Europa para participar de una gira internacional con la obra Mission Arnold Schwarzenegger, una propuesta austríaca que mezcla cine, teatro y reflexión ambiental.
Pero más allá de los proyectos internacionales, durante toda la entrevista volvió una misma idea: el enorme poder que tiene la cultura para transformar.

“La cultura no es solamente discurso o reflexión. Lo que uno se lleva del teatro, de la música o del cine tiene que ver con aquello que le generó y con las huellas que deja cada experiencia”, sostuvo.
Sobre el final, dejó una reflexión que terminó atravesando toda la conversación: “La esperanza está en poder trabajar de una manera más justa y más cooperativa. Necesitamos imaginar otras realidades para poder crearlas”.