30/05/2026 - Edición Nº1208

Política

Motosierra

¿Sin desfile el 9 de Julio? El cambio que afecta el plan del feriado

30/05/2026 | La falta de recursos y el malestar interno en las Fuerzas Armadas condicionan los festejos por el Día de la Independencia.



El Gobierno nacional evalúa suspender nuevamente el desfile militar del 9 de Julio, en medio de un escenario de ajuste fiscal que impacta sobre el Ministerio de Defensa y de crecientes tensiones dentro de las Fuerzas Armadas. Hasta el momento, no está confirmada la suspensión pero tampoco existen órdenes para iniciar los preparativos que requiere una movilización de esa magnitud.

Otro factor que no colabora, es el clima interno castrense. La organización de un desfile militar implica el traslado de efectivos desde distintos puntos del país, la movilización de vehículos de combate y aeronaves, además de gastos vinculados a combustible, alojamiento, alimentación y seguridad. Hacerlo en este momento, es poner recursos en una exhibición, mientras los uniformados perciben bajos salarios y su obra social está quebrada.

El antecedente más cercano refuerza esa posibilidad. Luego del desfile de 2024, en 2025 la administración de libertaria decidió cancelar el evento patrio como parte de su política de reducción del gasto público. El recuperado fervor militar, a La Libertad Avanza le duró apenas un año. 

Ajuste, reclamos y reestructuración militar

El debate sobre la realización del desfile se produce en un contexto de fuertes restricciones presupuestarias para el área de Defensa. La Decisión Administrativa 20/2026 dispuso recortes por alrededor de 49.000 millones de pesos en programas vinculados al alistamiento operativo, la logística, el equipamiento y distintas áreas estratégicas del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Las reducciones alcanzan proyectos de modernización, mantenimiento de infraestructura y adquisición de material militar. También impactan sobre programas vinculados a la actividad antártica y a la provisión de combustibles y lubricantes necesarios para el funcionamiento cotidiano de las fuerzas. A ese panorama se suman los reclamos salariales de personal militar y el malestar existente por la situación financiera de la obra social IOSFA, factores que profundizan la preocupación dentro de la estructura castrense.

El último gran desfile tuvo lugar en julio de 2024 sobre la avenida Del Libertador, en la Ciudad de Buenos Aires. En aquella oportunidad participaron cerca de 10.000 efectivos junto a tanques, vehículos blindados, helicópteros y aeronaves de las tres fuerzas. Según datos oficiales obtenidos a través de pedidos de acceso a la información pública, aquel operativo demandó más de 720 millones de pesos. Distintas estimaciones sostienen que, actualizado por inflación, un despliegue similar podría acercarse actualmente a los 1.000 millones de pesos.

La apuesta oficial por los F-16

Mientras analiza la suspensión del desfile, el Gobierno busca concentrar recursos en proyectos considerados prioritarios para la modernización militar. Entre ellos figura la incorporación de los aviones de combate F-16 adquiridos a Dinamarca, una operación que contempla un total de 24 aeronaves y que apunta a recuperar la capacidad supersónica de la Fuerza Aérea Argentina tras la baja definitiva de los Mirage.

Los primeros equipos ya arribaron al país y el cronograma oficial prevé entregas escalonadas hasta 2028. En el plano político, además, la Casa Rosada analiza repetir el esquema adoptado el año pasado. Según trascendió, Javier Milei podría encabezar los actos centrales por el Día de la Independencia en Tucumán, privilegiando una ceremonia institucional de menor costo antes que un desfile militar de gran escala.

 

 

 

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