Mientras la investigación por el crimen de Agostina Vega avanza sobre las últimas pruebas recolectadas por la fiscalía, la familia de la adolescente enfrenta otro momento devastador: encontrar la manera de comunicarle a la madre de la joven que su hija fue asesinada.
La situación fue relatada por Miguel Vega, abuelo de Agostina, quien habló públicamente pocas horas después de confirmarse el hallazgo de restos que corresponderían a la adolescente de 14 años desaparecida desde el 23 de mayo.
“No sé cómo decirle a mi hija que la mataron”, confesó el hombre, visiblemente afectado por la tragedia que golpeó a toda la familia.

Según explicó, la madre de Agostina permanece internada y todavía no había sido informada formalmente sobre el resultado de la búsqueda. Por ese motivo, los médicos y familiares analizaban la forma más adecuada de transmitirle una noticia que, reconoció, nadie está preparado para dar.
“Nos está esperando el cuerpo médico para poder darle esta terrible noticia que no sabemos cómo se la vamos a poder decir”, sostuvo.
Miguel relató además que la mujer pasó las últimas horas bajo asistencia profesional y acompañada por sus seres queridos. Indicó que recibió medicación para atravesar el cuadro de angustia que sufrió durante la búsqueda y que los médicos seguían de cerca su evolución.
En medio del dolor, el abuelo de la adolescente también salió al cruce de algunas versiones que comenzaron a circular tras el hallazgo de los restos. Con firmeza, defendió a su hija y rechazó cualquier sospecha sobre ella.
“Se hablaron cosas de mi hija que no tienen nada que ver”, afirmó, al tiempo que aclaró que la mujer no está imputada ni es investigada en la causa.
“Somos una familia unida, somos buena gente, todo el mundo nos conoce. Todo lo que están hablando de ella es mentira”, agregó.
La conversación derivó inevitablemente hacia la investigación judicial. Allí, Miguel dejó en claro que no piensa bajar los brazos y anticipó que continuará participando de las movilizaciones para reclamar justicia por Agostina.
“No voy a parar hasta que esté el último responsable preso”, aseguró.
El hombre también expresó sus dudas respecto de la posibilidad de que Claudio Barrelier, el principal acusado, haya actuado solo. Según contó, está convencido de que existen otras personas involucradas y sostuvo que incluso el fiscal les transmitió indicios en esa dirección.
Con visible enojo, reclamó la pena más severa para quienes resulten responsables del crimen. “Quiero que todos los responsables se pudran en la cárcel. Lo que le hicieron a mi nieta no tiene perdón de Dios”, afirmó.
Pese a la magnitud del golpe, Miguel intentó describir cómo enfrenta estas horas. Dijo sentirse “quebrado, pero no roto” y aseguró que intentará seguir adelante por el resto de su familia.
También destacó las innumerables muestras de apoyo recibidas desde que se conoció el desenlace del caso. Contó que vecinos, amigos y personas desconocidas se acercaron para acompañarlo, y que incluso recibió llamados desde otros países.
En medio de una investigación que todavía busca responder muchas preguntas, las palabras del abuelo reflejaron otra dimensión de la tragedia: la de una familia que aún intenta asimilar la pérdida de una adolescente de 14 años y que ahora debe afrontar el momento más difícil de todos, comunicarle a una madre que la búsqueda de su hija terminó de la peor manera.