Hay obras que buscan divertir y otras que invitan a reflexionar. El Asalto, escrita y dirigida por Ezequiel "Sequi" Castillo, logra ambas cosas a la vez en una propuesta que atraviesa distintas emociones y deja al espectador pensando mucho después de que cae el telón.
La historia transcurre durante una reunión de amigos de la infancia que deciden recrear aquellos recordados "asaltos" de la adolescencia. En ese contexto invitan a Gabriel Fernández, un ex compañero de colegio al que no ven desde que eran niños. Sin embargo, lo que parece una noche de nostalgia pronto toma otro rumbo.

Gabriel llega con una misión muy diferente: expresar todo aquello que no pudo decir durante años. A través de su mirada, la obra pone el foco sobre una problemática tan vigente como dolorosa: el bullying y las marcas que puede dejar en quienes lo sufren durante la infancia y la adolescencia.
Con momentos de humor, tensión, emoción y reflexión, El Asalto propone un recorrido por distintas sensaciones. El público pasa de la risa a la incomodidad y de la nostalgia a la empatía, en una historia que interpela desde lo humano y expone situaciones que muchas personas han vivido o presenciado en algún momento de sus vidas.

Dentro de un elenco comprometido, merece una mención especial el trabajo de Santiago Iglesias en el rol protagónico. Su interpretación es uno de los puntos más altos de la obra. El actor se entrega por completo a un personaje atravesado por el dolor, los recuerdos y las heridas emocionales, logrando transmitir con intensidad una realidad tan cruel como cotidiana. Su actuación sostiene gran parte del peso dramático de la historia y conecta de manera directa con el espectador.
Además es muy bueno el trabajo de Nando Castellanos que rompe la cuarta pared en todo momento y la gente eso lo celebra. Natalia Bazán, Abril De Rosa, Valentina Gonzalez, Ángel Lugo y Matutito Ruiz le dan vida a seres tan reales que asustan, también muy bien logrados por ellos. El Asalto se convierte en una propuesta necesaria que invita a reflexionar sobre las consecuencias del maltrato escolar, pero sin perder nunca el entretenimiento y la cercanía con el público. Se presentarán los sábados de junio en el teatro Brilla Cordelia (Juan D. Perón 1926).
