02/06/2026 - Edición Nº1211

Internacionales

Migración

Canadá 2026: la ciudadanía que atrae a miles de estadounidenses

02/06/2026 | La nueva regla canadiense por descendencia dispara solicitudes desde EE.UU. y reabre el debate sobre segundos pasaportes en América.



Canadá volvió a instalarse en el mapa migratorio de América con una reforma que amplía el acceso a la ciudadanía por descendencia y que ya muestra un efecto concreto en Estados Unidos. El cambio permite que más personas con lazos familiares canadienses reclamen el pasaporte, incluso en casos que antes quedaban limitados por la regla de primera generación nacida fuera del país. El dato central es que casi la mitad de las aprobaciones adicionales registradas al inicio de 2026 provinieron de solicitantes estadounidenses, una señal de que la ciudadanía dejó de ser solo un trámite familiar y pasó a funcionar como cobertura política, laboral y patrimonial.

La medida entró en vigor el 15 de diciembre de 2025 y fue aplicada por Immigration, Refugees and Citizenship Canada tras años de debate judicial y legislativo. En los primeros meses de 2026, las aprobaciones adicionales crecieron con fuerza: superaron las mil por mes en enero, febrero y marzo, después de un registro mucho menor en diciembre. En un contexto de tensión bilateral, incertidumbre electoral y mayor interés por opciones de residencia fuera de Estados Unidos, Canadá aparece como una vía institucional estable para quienes pueden probar una línea familiar válida.

Canadá


Canadá amplía ciudadanía y crece el interés de estadounidenses con origen familiar.

Ciudadanía heredada

El atractivo de la reforma está en su alcance práctico: no crea una ciudadanía automática para cualquiera, pero sí corrige una barrera que durante años dejó afuera a descendientes de canadienses nacidos en el exterior. La regla anterior restringía en general la transmisión a la primera generación nacida fuera de Canadá, lo que afectaba a familias que mantenían vínculos reales con el país pero no encajaban en el criterio formal. Con el nuevo esquema, el apellido, la documentación familiar y la conexión verificable con Canadá ganan peso en una decisión que puede cambiar movilidad, estudios, empleo y residencia.

Para Estados Unidos, el fenómeno tiene una lectura más amplia que la migratoria. El interés por la ciudadanía canadiense refleja una búsqueda de resguardo en sectores que ven con preocupación la polarización política, el costo de vida, la atención médica, la educación superior y la estabilidad institucional. No todos los solicitantes planean mudarse de inmediato, pero el segundo pasaporte funciona como una opción estratégica. En América Latina, donde millones de familias también exploran ciudadanía italiana, española o portuguesa, el caso canadiense confirma que la nacionalidad heredada se convirtió en un activo económico.


La reforma canadiense convierte el pasaporte heredado en activo estratégico.

Impacto regional

La comparación con Argentina es directa, aunque no idéntica. En el país, la búsqueda de ciudadanía extranjera suele asociarse a emigración, crisis cambiaria, inflación acumulada y necesidad de acceso a mercados laborales más previsibles. La diferencia es que, en el caso canadiense, el impulso llega desde una economía desarrollada hacia otra economía desarrollada, no desde una economía inestable hacia Europa. Eso muestra que la demanda de segundos pasaportes ya no responde solo a pobreza o recesión: también responde a incertidumbre política, presión fiscal, calidad institucional y planificación familiar de largo plazo.


La reforma canadiense convierte el pasaporte heredado en activo estratégico hoy.

El punto sensible para la región es que los países que ofrecen reglas claras de ciudadanía, residencia e inversión ganan capital humano antes de que la mudanza ocurra. Canadá no solo suma potenciales ciudadanos; también incorpora contribuyentes futuros, estudiantes, profesionales y patrimonios familiares que buscan previsibilidad. Para Argentina, el mensaje es incómodo: mientras otros Estados convierten la seguridad jurídica en imán migratorio, la inestabilidad local sigue empujando a muchos a buscar una salida documental. La ciudadanía, en 2026, ya no es solo identidad: también es una herramienta de defensa económica.