A casi tres meses de que estallara el caso que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, una nueva encuesta encendió señales de alarma en el Gobierno nacional.
Según un estudio realizado por la consultora Praxis, los votantes que llevaron a Javier Milei a la Presidencia ya no reaccionan de manera uniforme frente a la crisis política que atraviesa el oficialismo.
La investigación sostiene que no existe un único “voto Milei”, sino cuatro grandes segmentos con motivaciones distintas, niveles diferentes de fidelidad y reacciones particulares frente a las denuncias que rodean al funcionario más cercano al Presidente.
El dato cobra especial relevancia en momentos en que La Libertad Avanza busca consolidar su proyecto político con la mirada puesta en las elecciones de 2027.
El informe identifica cuatro perfiles dentro del electorado libertario.
Los llamados “Ideológicos” representan el 28,9% y son quienes adhieren profundamente a las ideas liberales impulsadas por Milei. Otro 28,9% corresponde a los votantes “Económicos”, aquellos que apostaron al oficialismo esperando una mejora de la situación financiera del país.

En tercer lugar, aparecen los “Antipolítica”, que constituyen el 25,6% y llegaron al espacio libertario impulsados por el rechazo a la dirigencia tradicional. Finalmente, los “AntiK tácticos”, que representan el 16,5%, votaron principalmente para evitar un regreso del kirchnerismo al poder.
La principal conclusión es que estos sectores reaccionan de manera muy diferente ante las denuncias que afectan a Adorni.
Los números muestran que el núcleo ideológico sigue siendo el más leal. Allí, el 74% mantiene su apoyo al Gobierno incluso en medio de la controversia.
Sin embargo, entre los votantes identificados como “Antipolítica”, la situación cambia drásticamente. Apenas el 29% continúa respaldando al oficialismo sin cuestionamientos.
Para los analistas, el motivo es claro: las acusaciones golpean directamente uno de los pilares centrales de la campaña libertaria, basada en la lucha contra la corrupción y el rechazo a los privilegios de la dirigencia tradicional.
En ese segmento, la tolerancia frente a posibles irregularidades es mucho menor que en el resto del electorado oficialista.
Otro dato llamativo del estudio es la percepción sobre las responsabilidades dentro del Gobierno.
Mientras el 41% de los votantes considera que Javier Milei conocía los hechos investigados, ese porcentaje sube al 53% cuando la pregunta apunta a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

La diferencia es aún más marcada entre quienes respaldaron al oficialismo por razones económicas y no por afinidad ideológica.
Pese a la repercusión mediática del caso Adorni, la encuesta revela que la corrupción sigue lejos de las principales preocupaciones de los argentinos. Apenas un 6% de los votantes libertarios la menciona entre los problemas más importantes del país.
Según Praxis, el riesgo para el Gobierno no reside exclusivamente en las denuncias, sino en que el escándalo termine asociado a un deterioro económico o a una cadena de cuestionamientos más amplia.
Los especialistas concluyen que la fortaleza electoral de Milei depende de una coalición heterogénea y frágil, sostenida por razones distintas. Si alguna de esas motivaciones deja de cumplirse, el apoyo podría comenzar a erosionarse.

Por eso, más que una crisis aislada, el caso Adorni aparece como una radiografía del desafío que enfrenta el oficialismo: conservar a sus votantes más convencidos sin perder a quienes llegaron por expectativas económicas, rechazo a la vieja política o temor al regreso del kirchnerismo. Con las elecciones de 2027 cada vez más presentes en el horizonte, la disputa por esos sectores ya comenzó.
ND