El Gobierno nacional obtuvo una victoria judicial de alto impacto político tras la decisión de la Cámara Federal de Apelaciones de Comodoro Rivadavia de revocar la medida cautelar que había suspendido la aplicación de la reforma de la Ley de Glaciares en Santa Cruz.
La resolución fue celebrada por la administración de Javier Milei, que considera a la normativa una pieza fundamental dentro de su programa económico y de desarrollo productivo.
Desde la Procuración del Tesoro destacaron que el fallo ratifica la vigencia de la Ley 27.804 y consolida el esquema de protección ambiental previsto por el Estado nacional.
La decisión judicial llega después de meses de controversia y de una fuerte disputa entre sectores políticos, gobiernos locales y organizaciones que cuestionaban los alcances de la reforma.
La polémica comenzó cuando el Juzgado Federal de Río Gallegos dictó una medida cautelar que frenó temporalmente la aplicación de la norma, tras una presentación impulsada por dirigentes políticos y autoridades municipales de El Calafate.
Los demandantes sostenían que la reforma podía afectar intereses provinciales y cuestionaban su constitucionalidad.
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Sin embargo, la Cámara Federal concluyó que la suspensión carecía de fundamentos suficientes y que los requisitos legales necesarios para dictar una cautelar de semejante magnitud no estaban debidamente acreditados.
Los magistrados señalaron que la resolución original se basó en hipótesis y escenarios potenciales, sin demostrar un daño concreto e inminente que justificara dejar sin efecto una ley aprobada por el Congreso de la Nación.
Uno de los aspectos más destacados del fallo fue la defensa del modelo de federalismo ambiental que rige en Argentina.
Según explicó la Procuración del Tesoro, la sentencia reconoce que corresponde a la Nación establecer presupuestos mínimos de protección ambiental, mientras que las provincias conservan la facultad de complementar y aplicar esas disposiciones en sus respectivos territorios.
Para el Gobierno, esta interpretación fortalece la coordinación entre jurisdicciones y evita conflictos institucionales que puedan generar incertidumbre sobre proyectos de inversión y desarrollo.

La resolución también cuestionó la legitimidad de quienes impulsaron la acción judicial, al considerar que no tenían representación suficiente para actuar en nombre de todos los habitantes de la provincia.
Más allá de los aspectos jurídicos, la Casa Rosada interpreta el fallo como un respaldo a su política de reformas y a la estrategia de modernización regulatoria impulsada desde el inicio de la gestión.
Fuentes oficiales destacaron que la decisión judicial ratifica un principio que el Ejecutivo viene sosteniendo desde hace meses: el Poder Judicial puede controlar la constitucionalidad de las normas, pero no sustituir decisiones legislativas adoptadas por los representantes elegidos democráticamente.
En ese contexto, el Gobierno adelantó que continuará defendiendo la vigencia de la ley frente a futuras presentaciones judiciales.
Aunque el fallo representa una victoria para la administración libertaria, la discusión sobre el equilibrio entre desarrollo económico, inversiones y protección ambiental continúa generando posiciones encontradas.
Mientras el oficialismo celebra una resolución que considera clave para brindar previsibilidad jurídica, sectores críticos advierten que el debate sobre los recursos naturales y la preservación de los glaciares seguirá ocupando un lugar central en la agenda pública.

Por ahora, la Cámara Federal despejó uno de los principales obstáculos que enfrentaba la normativa y le otorgó al Gobierno un triunfo político y judicial que llega en un momento especialmente sensible para la gestión de Javier Milei.
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