El Mundo River todavía está procesando el sacudón que dio su presidente, Stefano Di Carlo. En una entrevista, el mandatario del Millonario anunció una reestructuración total del plantel profesional que conduce Eduardo Coudet.
Tras el golpe que significó perder la final del Torneo Apertura ante Belgrano y el proceso de transición post-Gallardo, la dirigencia decidió que es momento de tomar medidas drásticas.
"He instruido al director deportivo para que comience este proceso desde hoy", sentenció Di Carlo. El plan es claro: para que lleguen los refuerzos de jerarquía que el hincha pide, primero hay que limpiar el vestuario. En total, se estima que alrededor de 15 futbolistas dejarán la institución en este mercado de pases.
La decisión no fue un arrebato del momento. Según explicó el presidente, la mesa de trabajo integrada por él, el director deportivo Pablo Longoria y el mánager Enzo Francescoli ya venía masticando esta idea incluso antes de la final perdida en Córdoba.
La crisis de resultados de los últimos tiempos aceleró los tiempos y la instrucción para Longoria es que el recambio ocurra de manera inmediata. "La situación no es sostenible", reconoció Di Carlo. El objetivo es pasar de un plantel numeroso y costoso a una estructura mucho más ágil de 20 o 25 jugadores de élite.

Para lograrlo, el club está dispuesto a cambiar su forma histórica de manejarse: ya no se esperará a que se venzan los contratos, sino que se buscará la salida de los jugadores de forma agresiva, asumiendo pérdidas económicas si es necesario con tal de cortar vínculos que ya no rinden.
Dentro de la lista de posibles bajas, hay nombres que duelen. El que más ruido hace, sin dudas, es el de Juan Fernando Quintero. El héroe de Madrid y emblema absoluto del club podría estar viviendo sus últimos meses con la banda roja.
Di Carlo fue respetuoso al hablar del colombiano, asegurando que jugadores de su talla "se ganaron el derecho de elegir dónde jugar", y que la decisión final quedará en manos del enganche una vez que termine el Mundial 2026.
Pero Juanfer no es el único peso pesado en la cuerda floja. Otros nombres que circulan en la lista negra son los de Germán Pezzella, Paulo Díaz y el juvenil Lautaro Rivero.
La idea de la dirigencia es terminar con los ciclos cumplidos y dejar de apostar por procesos de adaptación que, según el propio mandatario, nunca terminaron de cuajar en la cancha.
Di Carlo explicó que no todas las partidas serán iguales. El club dividirá las salidas en tres grupos:
La lógica del presidente es puramente económica y deportiva: "Podés pagar mejor teniendo menos". Al sacar a 15 jugadores con salarios altos, River planea concentrar ese presupuesto en cinco o siete refuerzos de jerarquía mundial.
La intención es armar un equipo que se imponga por prepotencia de jerarquía en la Copa Sudamericana y en el torneo local. El primer paso de esta ambiciosa transformación ya es una realidad: Nicolás Otamendi firmó su contrato y se pondrá la camiseta de River después de la Copa del Mundo.
Sin embargo, el "Chacho" Coudet espera más. Los rumores en los pasillos del Monumental apuntan a nombres que ilusionan, como Thiago Almada y Giovanni Simeone, quienes podrían sumarse a la columna vertebral que planea la dirigencia.
En medio de este éxodo masivo, hay situaciones particulares que el Director Deportivo deberá resolver. El ecuatoriano Kendry Páez está bajo la lupa del Chelsea, club dueño de su pase, que tiene la potestad de interrumpir la cesión si considera que su desarrollo en River no es el adecuado.
Por otro lado, la delantera también sufrirá modificaciones. Con la llegada asegurada de al menos dos atacantes de renombre, jugadores como Sebastián Driussi o Facundo Colidio podrían ser utilizados como moneda de cambio para generar el flujo de caja necesario que permita seguir cerrando incorporaciones de élite.
La directiva busca ser agresiva para que River vuelva a ser ese equipo que asusta a sus rivales apenas pisa el campo de juego.