Ya perdimos la cuenta de cuántas adaptaciones hubo de Spider-Man. Pero lo que muy pocos saben es que la franquicia animada, el Spider Verse de Sony del que ahora se desprendió Spider-Noir, estuvo a punto de incluir un enroscado chiste que involucraba directamente a Tom Cruise y al director James Cameron. La idea original de los creadores era que el joven Miles Morales aprendiera a utilizar sus habilidades arácnidas no a través de un cómic clásico, sino mirando una película falsa dentro de su propio universo, la cual parodiaba los caóticos e históricos intentos de Hollywood por adaptar al superhéroe en las décadas de 1980 y 1990.
La historia de los derechos cinematográficos de Spider-Man comenzó mucho antes de que Tobey Maguire se pusiera el traje bajo la dirección de Sam Raimi. A finales de los ochenta, cuando Marvel atravesaba una realidad financiera muy distinta a la actual, la productora Cannon Films adquirió la licencia del personaje por apenas 225 mil dólares con la idea de invertir un presupuesto de 20 millones. Los jefes del estudio concibieron el proyecto como una perturbadora película de body horror al estilo de La mosca. Al propio Stan Lee le desagradó profundamente este enfoque y logró frenar la iniciativa que contemplaba a un joven Tom Cruise en el rol de Peter Parker y a Bob Hoskins como el Doctor Octopus, un plan que finalmente naufragó cuando los derechos vencieron.

Tras el colapso de Cannon, las licencias pasaron a manos de la compañía 21st Century, la cual se asoció con otros estudios para reclutar a James Cameron en la década de 1990. El director de Titanic dedicó varios años a desarrollar su propia versión del héroe arácnido, pero su visión resultó ser sumamente oscura y adulta, abordando abiertamente la sexualidad de los personajes e incluyendo escenas de esa índole junto con un lenguaje bastante fuerte. Estas características terminaron espantando a los ejecutivos y provocaron que la producción fuera desechada, hasta que en 1998 Columbia Pictures se quedó con esos derechos y contrató a Raimi para dar inicio a la exitosa trilogía que todos conocemos.
Toda esta historia cinéfila iba a ser el núcleo de la escena eliminada de Spider-Man into the spider verse. Según revelaron los directores Rodney Rothman y Peter Ramsey, la secuencia original mostraba a Miles Morales sintonizando el largometraje ficticio (dirigido por Cameron y protagonizado por Cruise bajo el nombre de un alter ego llamado Todd Crews) con comentarios de los involucrados. En esa pista de audio alternativa participaban el cineasta, el propio Cruise y el Spider-Man real de ese universo (cuya voz pertenecía a Chris Pine) oficiando como asesor técnico del rodaje.

A pesar del gran atractivo que tenía este homenaje para los fanáticos de la cultura pop, el equipo creativo decidió descartar la idea por completo debido a su excesiva complejidad. Rothman bromeó al respecto señalando que el simple hecho de que les tomara tanto tiempo explicar el concepto en una entrevista demostraba los motivos por los cuales no funcionaba en el corte final, ya que era un chiste demasiado específico que pasaría desapercibido para la gran mayoría del público.
Más allá de las complicaciones narrativas, la participación del protagonista de Misión Imposible presentaba obstáculos adicionales insalvables para la producción de Sony. El actor es sumamente protector de su carrera y habitualmente evita licenciar su imagen sin tener una intervención directa o un control total sobre cómo es representado en pantalla. Además, la estrella de Hollywood jamás ha prestado su voz para proyectos animados a lo largo de su extensa trayectoria, lo que hacía prácticamente imposible contar con su presencia en el reparto.