03/06/2026 - Edición Nº1212

Política

Masiva marcha

Ni Una Menos, petitorio y presencia política: qué pasó el 3 de junio de 2015

03/06/2026 | La convocatoria surgió tras una serie de femicidios que generaron fuerte impacto social, aunque el asesinato de Chiara Páez terminó funcionando como detonante.



El 3 de junio de 2015 quedó grabado como una fecha histórica en la Argentina. Ese día, una movilización masiva e inédita reunió a cientos de miles de personas frente al Congreso Nacional y en plazas de todo el país bajo una consigna que se transformó en símbolo de una época: Ni Una Menos.

La convocatoria nació como una respuesta colectiva ante una sucesión de femicidios que conmocionaban a la sociedad argentina y que habían alcanzado un punto de quiebre semanas antes con el asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años de la localidad santafesina de Rufino que estaba embarazada cuando fue asesinada por su novio.

La marcha superó todas las previsiones. La Plaza del Congreso, la Avenida de Mayo, Callao, Entre Ríos, Rivadavia y varias cuadras a la redonda quedaron completamente colmadas por una multitud diversa que incluyó mujeres, hombres, jóvenes, familias enteras, organizaciones sociales, colectivos feministas, sindicatos, estudiantes, artistas, referentes políticos y ciudadanos sin identificación partidaria.

Once años después, aquel primer Ni Una Menos sigue siendo considerado uno de los movimientos sociales más trascendentes de la historia reciente argentina y un punto de inflexión en la visibilización de la violencia de género.

Una movilización histórica contra los femicidios

Desde las primeras horas de la tarde del 3 de junio de 2015 comenzaron a llegar columnas de manifestantes desde distintos puntos del país. Muchas personas llevaban carteles con los nombres de víctimas de femicidios, mientras otras sostenían hojas improvisadas con la consigna que se volvería emblemática.

La magnitud de la convocatoria sorprendió incluso a las organizadoras. Aunque nunca existió una cifra unificada sobre la cantidad de asistentes, distintas estimaciones coincidieron en que se trató de una de las movilizaciones más masivas de la década.

Las imágenes mostraban una plaza desbordada y una marea humana extendiéndose por varias avenidas del centro porteño.

El reclamo tenía un mensaje claro: poner fin a los asesinatos de mujeres por razones de género y exigir respuestas concretas del Estado frente a una problemática que durante años había sido minimizada o tratada como una sucesión de casos aislados.

El caso Chiara Páez y el origen de un grito colectivo

La convocatoria surgió tras una serie de femicidios que generaron fuerte impacto social, aunque el asesinato de Chiara Páez terminó funcionando como detonante.

La adolescente fue encontrada enterrada en el patio de la casa de su novio en Santa Fe. El crimen provocó una enorme conmoción pública y aceleró la organización de una protesta impulsada inicialmente por periodistas, escritoras, artistas y activistas feministas.

Sin embargo, el reclamo rápidamente trascendió a sus organizadoras y se convirtió en una expresión social masiva que reunió a sectores de muy diversa procedencia política e ideológica.

El documento que reclamó cambios profundos

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la lectura del documento consensuado por las organizaciones convocantes.

La dibujante Maitena y los actores Juan Minujín y Erica Rivas fueron los encargados de leer el texto desde el escenario montado frente al Congreso.

El documento comenzaba con una estadística que reflejaba la gravedad del problema.

"En 2008 mataron una mujer cada 40 horas; en 2014, cada 30. En esos siete años los medios publicaron noticias sobre 1808 femicidios", señalaba.

También advertía que la violencia machista debía ser entendida como una cuestión de derechos humanos y no únicamente como un problema de seguridad.

"La palabra femicidio es una categoría política que denuncia el modo en que la sociedad vuelve natural algo que no lo es: la violencia machista", sostenía el texto.

Además, las organizadoras afirmaban que la violencia ejercida contra las mujeres estaba vinculada con cuestiones sociales y culturales que requerían respuestas integrales por parte del Estado y de la sociedad.

Los cinco reclamos centrales de Ni Una Menos

La movilización estuvo acompañada por un pliego de demandas concretas dirigido a los distintos poderes del Estado.

Entre los principales reclamos figuraban:

  • La implementación efectiva y con presupuesto adecuado de la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
  • La elaboración de estadísticas oficiales y actualizadas sobre femicidios y violencia de género.
  • La creación de mecanismos que garantizaran el acceso efectivo de las víctimas a la Justicia.
  • La profundización de la Educación Sexual Integral (ESI) en todos los niveles educativos.
  • La implementación de sistemas de protección para las víctimas y de monitoreo electrónico para agresores con restricciones judiciales.

También se reclamó la creación de más refugios para mujeres en situación de violencia, patrocinio jurídico gratuito, capacitación obligatoria para funcionarios y agentes estatales y la instalación de oficinas especializadas en violencia doméstica en todo el país.

Una convocatoria transversal que atravesó a toda la política

Uno de los rasgos distintivos de aquella movilización fue su carácter transversal.

Dirigentes del oficialismo y de la oposición participaron de la concentración, aunque muchas veces mezclados entre la multitud y sin protagonismo en el escenario.

Entre los presentes estuvieron el entonces ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; las diputadas Juliana Di Tullio, Mayra Mendoza y Mara Brawer; el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez; el ex canciller Jorge Taiana; Martín Sabbatella; Daniel Filmus y Agustín Rossi, entre otros referentes del Frente para la Victoria.

También asistieron dirigentes de la Unión Cívica Radical, como Ernesto Sanz, Ricardo Alfonsín, Ricardo Gil Lavedra y Mario Cimadevilla.

Por el PRO participaron Gabriela Michetti y Hernán Lombardi, mientras que por otros espacios estuvieron Fernando "Pino" Solanas, Victoria Donda, Graciela Ocaña, Martín Lousteau y referentes de la izquierda como Myriam Bregman, Nicolás del Caño y Christian Castillo.

A diferencia de Randazzo, otros candidatos presidenciales de aquel momento, como Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, no asistieron a la movilización, aunque expresaron públicamente su respaldo al reclamo.

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