La leyenda del tenis femenino Serena Williams sorprendió al mundo al anunciar su regreso al circuito profesional. A los 44 años, la estadounidense aceptó una invitación para disputar el cuadro de dobles del torneo WTA 500 de Queen’s, que se jugará sobre césped entre el 8 y el 14 de junio.
La última aparición oficial de Williams había sido en el US Open 2022, donde cayó en tercera ronda ante Ajla Tomljanović. En aquel momento evitó hablar de “retiro” y prefirió decir que estaba “evolucionando” hacia nuevas etapas de su vida.
El regreso se gestó en silencio desde diciembre pasado, cuando la ex número uno volvió a inscribirse en el programa antidopaje de la ITIA, requisito indispensable para competir nuevamente. Tras cumplir seis meses de controles, quedó habilitada para regresar.
Williams compartió un video en redes sociales con la frase “Las buenas noticias viajan rápido”, mostrando su entusiasmo por volver a las canchas. En el mismo se la veía vestida de blanco sobre césped, con su teléfono vibrando sin parar de notificaciones.
Good news travels fast. pic.twitter.com/R7x7EFPUJ8
— Serena Williams (@serenawilliams) June 1, 2026
Su compañera en esta nueva etapa será la joven canadiense Victoria Mboko, de 19 años, lo que marca un contraste entre la experiencia de la multicampeona y la frescura de una promesa emergente.
El Queen’s Club, escenario histórico del tenis británico, será el punto de partida de este retorno. Williams destacó que la hierba le dio algunos de los momentos más significativos de su carrera, incluyendo sus siete títulos en Wimbledon.
La expectativa es máxima: su regreso no solo reaviva la memoria de una trayectoria con 73 títulos individuales, cuatro oros olímpicos y el célebre “Serena Slam”, sino que también abre la puerta a una posible participación en Wimbledon 2026, donde podría escribir un nuevo capítulo de su legado.
Pese a que despierta ilusión entre los fanáticos, también plantea interrogantes sobre el futuro inmediato del circuito femenino. Su presencia en Londres será observada con lupa por rivales, entrenadores y medios, en busca de señales sobre su estado físico y competitivo. Más allá de los resultados, la vuelta de una figura que marcó una era promete revitalizar la conversación global sobre el tenis y abrir un nuevo capítulo en la historia de la WTA.