Las cuentas de las provincias se mantienen en alerta. Aunque mayo trajo un alivio transitorio gracias a una mejora en la coparticipación federal, un informe del IERAL, el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana de la Fundación Mediterránea, advirtió que los recursos de las jurisdicciones continúan deteriorándose y que la mayoría enfrenta un escenario fiscal cada vez más complejo.
Según el trabajo elaborado por el IERAL, las transferencias automáticas de Nación (vía coparticipación y otras leyes) crecieron un 8,2% real interanual en mayo. Sin embargo, el repunte responde principalmente a factores estacionales vinculados a la recaudación del Impuesto a las Ganancias y no alcanza para revertir la tendencia observada durante el resto del año.
De hecho, al analizar el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, las transferencias automáticas muestran una caída real del 2,5%, reafirmando uno de los peores registros de los últimos años, solo por debajo de 2024.

Por su parte, las transferencias discrecionales se desplomaron más de 55%. Como resultado, los envíos totales de recursos nacionales a las provincias registran una baja cercana al 5%.
La situación se agrava porque la recaudación propia tampoco logra compensar esa pérdida. En promedio, los ingresos tributarios provinciales apenas crecieron un 0,6% en términos reales durante los primeros meses del año. Sumando ambas fuentes de financiamiento, los recursos totales de las provincias exhiben una caída del 2,6% respecto del mismo período de 2025.
Entre las jurisdicciones más afectadas aparecen Misiones, La Rioja, Chubut, Santiago del Estero y Chaco. En cambio, Neuquén emerge como la excepción gracias al impulso de los ingresos vinculados a la actividad hidrocarburífera, mientras que Entre Ríos también muestra una evolución relativamente favorable.
El diagnóstico resulta especialmente preocupante porque llega después de un año en el que las provincias incrementaron su gasto. Tras el fuerte ajuste realizado en 2024, el gasto provincial volvió a crecer en términos reales durante 2025, una decisión que, según el informe, contribuyó a deteriorar los resultados fiscales de los distritos.
Las estimaciones del IERAL indican que el consolidado de provincias cerró 2025 con un déficit financiero equivalente al 0,4% del PBI, esto es, 2,5% del gasto, cuando un año antes había registrado un leve superávit. 15 jurisdicciones habrían terminado el año con números en rojo, entre ellas Buenos Aires, Mendoza, Chaco, Chubut, Santa Fe y la Ciudad de Buenos Aires.

El panorama para 2026 tampoco luce alentador. Si las provincias mantuvieran constante su nivel de gasto real durante el primer semestre, el resultado agregado pasaría de un superávit equivalente al 1% del gasto total en la primera mitad de 2025 a un déficit cercano al 2% este año.
El informe identifica a Tierra del Fuego, Chaco y Santa Cruz como las provincias con mayor estrés fiscal, debido a la combinación de déficits previos y caída de ingresos. Buenos Aires aparece en una zona de riesgo intermedia, mientras que Neuquén es la única jurisdicción que combina mejora de recursos y superávit operativo.
Frente a este escenario, la Fundación Mediterránea sostiene que la discusión sobre el equilibrio fiscal ya no involucra únicamente al Gobierno nacional. El desafío ahora se trasladó a las provincias, que deberán decidir entre profundizar los ajustes, aumentar ingresos propios o asumir mayores desequilibrios financieros en un contexto en el que la recuperación económica todavía no logra fortalecer de manera consistente la recaudación.