A medida que avanza la investigación por el femicidio de Agostina Vega, los investigadores continúan reconstruyendo los movimientos realizados por Claudio Barrelier después del crimen. En ese camino apareció un testimonio que podría aportar información relevante sobre lo ocurrido con el Ford Ka que figura en el expediente y que habría sido utilizado para trasladar los restos de la adolescente de 14 años.
La declaración fue realizada por Gabriel, encargado de un lavadero de autos del barrio Yofre, en Córdoba, quien tuvo contacto con el vehículo días después de que, según la hipótesis judicial, fuera utilizado por el acusado.
Lo que más llamó su atención no fue el estado general del coche, sino una diferencia difícil de pasar por alto. Mientras la carrocería mostraba una importante acumulación de tierra y polvo, el interior del vehículo presentaba un aspecto muy distinto.

Según explicó, el Ford Ka llegó al lavadero para un servicio exterior y no presentaba suciedad llamativa dentro del habitáculo. Las únicas tareas realizadas en el interior fueron el retiro y lavado de las alfombras antes de volver a colocarlas.
Ese detalle adquirió relevancia con el avance de la causa. Para Gabriel, la limpieza observada dentro del auto resulta compatible con una intervención previa. En otras palabras, alguien podría haber acondicionado el vehículo antes de llevarlo al lavadero.
La sospecha coincide con una de las líneas de trabajo que manejan los investigadores. Los pesquisas intentan establecer qué ocurrió con el automóvil durante los días posteriores al crimen y si existieron maniobras destinadas a eliminar rastros o evidencias que pudieran comprometer al acusado.
De acuerdo con la reconstrucción realizada hasta el momento, los investigadores creen que Barrelier habría utilizado el Ford Ka aprovechando el movimiento generado por los festejos de Belgrano en Córdoba. Posteriormente, el vehículo habría permanecido guardado en una cochera privada antes de ser llevado a lavar.

La importancia del automóvil dentro del expediente creció en las últimas semanas. Distintos elementos de prueba buscan determinar cuál fue su recorrido y quiénes tuvieron acceso al vehículo durante los días posteriores a la desaparición de Agostina.
Cuando tomó conocimiento de la vinculación del Ford Ka con el femicidio, Gabriel aseguró haber quedado impactado por la noticia. Según relató, tanto él como sus compañeros sintieron una fuerte conmoción al descubrir que habían trabajado sobre un vehículo que ahora forma parte de una de las investigaciones criminales más resonantes de Córdoba.
El testimonio ya fue incorporado al expediente y se suma a otras medidas impulsadas por la fiscalía para esclarecer qué ocurrió después del asesinato de la adolescente. Mientras tanto, Claudio Barrelier continúa siendo el único detenido y principal acusado en una causa que, con el avance de las pericias y las declaraciones testimoniales, sigue sumando piezas para reconstruir las horas posteriores al crimen.