La internación domiciliaria que Diego Armando Maradona atravesó en una casa del country San Andrés volvió a ocupar el centro de la escena en el juicio que busca determinar las responsabilidades por su muerte. Durante la decimocuarta audiencia, tres testigos aportaron detalles sobre las conversaciones, los pedidos médicos y la estructura asistencial prevista para atender al exfutbolista tras su salida de la Clínica Olivos.
La jornada comenzó con la declaración del médico Rodolfo Benvenuti, convocado por recomendación del abogado Víctor Stinfale durante la internación de Maradona por el hematoma subdural. El facultativo participó de la reunión en la que se discutió el futuro tratamiento del paciente y recordó que la opción de una internación domiciliaria estuvo presente desde el inicio de aquellas conversaciones.
Según relató ante el tribunal, el entorno familiar impulsaba esa alternativa y descartaba el ingreso a una clínica de rehabilitación. Benvenuti describió a Maradona como un paciente complejo, que rechazaba indicaciones médicas y resultaba "difícil de manejar". También sostuvo que requería atención permanente y un esquema interdisciplinario integrado por distintas especialidades.

Uno de los pasajes más relevantes de su declaración estuvo vinculado a las características que, a su criterio, debía reunir el tratamiento domiciliario. El médico señaló que la vivienda debía contar con controles permanentes, monitoreo clínico, ambulancia disponible y equipamiento específico. "No era cualquier internación domiciliaria", afirmó durante su exposición.
Benvenuti también recordó los días previos a la operación y reveló que existieron discusiones sobre quién debía intervenir quirúrgicamente a Maradona. Según explicó, Leopoldo Luque pretendía realizar la cirugía, aunque finalmente se conformó un equipo de neurocirujanos para llevar adelante el procedimiento. Además, relató que el neurocirujano atravesó una fuerte carga emocional durante ese período y llegó a sufrir una crisis de nervios.
Por la tarde fue el turno de los empleados administrativos de Swiss Medical Enrique Barrio y Germán Dornelli, quienes aportaron detalles sobre la organización práctica de la internación domiciliaria. Ambos trabajaban en áreas vinculadas a la coordinación de prestaciones médicas y explicaron cómo se gestionaban los pedidos que llegaban desde el equipo tratante.
Barrio sostuvo que a la prepaga se le solicitó la cobertura de enfermería durante las 24 horas y la presencia de un médico clínico para asistir a Maradona en la vivienda de Tigre. También señaló que Nancy Forlini, responsable de cuidados domiciliarios de Swiss Medical e imputada en la causa, mantenía una comunicación permanente con la psiquiatra Agustina Cosachov.
Durante su declaración apareció nuevamente el denominado "Chat Tigre", el grupo de WhatsApp utilizado para coordinar aspectos de la atención del exfutbolista. Allí participaban Forlini, los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid, el coordinador Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Di Spagna y otros integrantes del dispositivo sanitario.
Dornelli, por su parte, confirmó haber integrado ese grupo de mensajería y describió a Forlini como el nexo entre Swiss Medical y los médicos tratantes. Además, reveló que con el paso de los días el esquema inicialmente previsto sufrió modificaciones y que el servicio médico, pensado en principio con una frecuencia diaria, pasó a realizarse de manera semanal.
Las declaraciones volvieron a colocar bajo análisis uno de los aspectos más sensibles del expediente: las condiciones en las que se desarrolló la internación domiciliaria y el nivel de asistencia que efectivamente recibió Maradona durante las semanas previas a su muerte. Sobre ese punto gira buena parte de la acusación que enfrentan Luque, Cosachov, Forlini, Pedro Di Spagna, Carlos Díaz, Ricardo Almirón y Mariano Perroni, juzgados por su presunta responsabilidad en el fallecimiento del ex capitán de la Selección argentina.