03/06/2026 - Edición Nº1212

Entretenimiento

Animación

Monsters Inc, el verdadero mensaje de Pixar para los trabajadores

03/06/2026 | Dirigida por Pete Docter, se estrenó en 2001 y le valió una nominación al Oscar que finalmente perdió con Shrek.



En una sorpresiva intervención durante su conferencia de prensa de anoche, el presidente Javier Milei recurrió a la cultura pop para ilustrar su batalla ideológica contra el intervencionismo estatal. "Hay una película que es hermosa, que se llama Monsters, Inc.", introdujo el mandatario antes de evocar la clásica escena donde un monstruo intenta asustar a una niña pero, en lugar de llorar, ella se ríe. Acto seguido, trazó un paralelismo directo con la realidad política nacional: "El día que le saquemos la careta a los monstruos colectivistas, este país va a ser libre nuevamente". Sin embargo, cabe preguntarse: ¿realmente se trata de eso?

Dirigida por Pete Docter y estrenada en un lejano pero bisagra año 2001, Monsters, Inc. marcó un hito fundacional para Pixar. Aquella producción no solo cautivó a la crítica, sino que formó parte de la histórica primera terna del Oscar a la Mejor Película de Animación en 2002; una estatuilla que, en una de las disputas más recordadas de la industria, terminó perdiendo a manos de Shrek. A pesar de aquella derrota en los premios de la Academia, el film sobrevivió al paso del tiempo no solo por su proeza técnica al renderizar el pelaje de Sulley, sino por la agudeza con la que retrató los engranajes del mundo laboral.

Lejos de una simple alegoría sobre el miedo infantil, la trama nos introduce en una distopía industrial controlada por una corporación monopólica que explota la energía de los gritos de los niños humanos. En este universo, la planta de sustos funciona como una fábrica tradicional, donde los operarios están bajo la presión constante de cumplir con cuotas de producción dictadas por la gerencia. Los directivos de la empresa, representados por Henry J. Waternoose, sostienen la viabilidad de su negocio infundiendo un pánico sistémico: no solo hacia el exterior para justificar la recolección energética, sino hacia el interior de su propia plantilla, convenciéndolos de que el enemigo —los niños— es letal y tóxico.

El verdadero conflicto estalla cuando una pequeña humana, apodada Boo, cruza accidentalmente la frontera hacia el mundo de los monstruos, desnudando la gran mentira sobre la que se edifica el imperio corporativo. James P. Sullivan y Mike Wazowski, dos de los trabajadores más eficientes de la compañía, se ven forzados a protegerla y, en ese proceso de convivencia, descubren que el paradigma bajo el cual fueron adoctrinados es completamente falso. La risa de la niña no solo resulta inofensiva, sino que posee un rendimiento energético diez veces superior al del miedo.

Leída bajo esta lupa, la revolución de Monsters, Inc. no se alinea tanto con una desregulación de mercado, sino con una emancipación de la fuerza laboral. Cuando Sullivan y Wazowski descubren el potencial de la risa, lo que desploman es un sistema de explotación que prefería el secuestro y el terror antes que la innovación. La caída de Waternoose y el posterior rediseño de la empresa no privatizan el recurso, sino que democratizan el entorno laboral: los empleados dejan de ser engranajes de una maquinaria y pasan a liderar un espacio convertido en una especie de cooperativa.

Podés ver Monsters, Inc. en el catálogo de Disney+, donde también tenés acceso a la precuela, Monsters University.