03/06/2026 - Edición Nº1212

Internacionales

El faraón que desafió al tiempo

Tutankamón: por qué un faraón que murió a los 19 años sigue fascinando al mundo

03/06/2026 | La egiptóloga argentina Andrea Singarelli explicó cómo un rey casi desconocido en su época terminó convirtiéndose en el rostro más famoso del Antiguo Egipto y por qué su historia sigue despertando interés más de 3.000 años después.



Hay nombres que atraviesan generaciones. No importa la edad, la nacionalidad o el vínculo con la historia. Cuando alguien menciona Egipto, inevitablemente aparecen las pirámides, las momias y un nombre propio: Tutankamón.

Más de un siglo después del descubrimiento de su tumba, el joven faraón sigue despertando la misma fascinación que cautivó al mundo en 1922. Sin embargo, detrás del mito existe una pregunta que todavía sorprende: ¿cómo logró convertirse en el faraón más famoso de la historia alguien que murió con apenas 19 años y que ni siquiera figura entre los gobernantes más destacados del antiguo Egipto?

Esa fue una de las preguntas centrales de la conversación en el Living de NewsDigitales con la egiptóloga argentina Andrea Singarelli, especialista formada en la Universidad Nacional de La Plata y participante de numerosas expediciones arqueológicas en Egipto.

"En la historia egipcia Tutankamón no aparece como uno de los grandes reyes. Su fama tiene mucho que ver con el hallazgo de su tumba intacta en 1922", explicó Singarelli. El descubrimiento realizado por el arqueólogo británico Howard Carter cambió para siempre la arqueología mundial. Por primera vez apareció una tumba real prácticamente completa, con más de 5.000 objetos conservados durante más de tres mil años.

La magnitud del hallazgo fue extraordinaria. Entre los tesoros encontrados había joyas, armas, mobiliario, carros ceremoniales y objetos de uso cotidiano. "Prácticamente estaba todo. Desde los grandes tesoros hasta los elementos más personales", señaló la especialista.

El rey niño que cambió la historia de Egipto

La importancia histórica de Tutankamón también está vinculada a uno de los momentos más trascendentales de la civilización egipcia. Su padre, Akenatón, había impulsado una revolución religiosa sin precedentes al intentar reemplazar el tradicional sistema de dioses por el culto a una única divinidad solar: Atón.

Cuando Tutankamón llegó al trono siendo apenas un niño, se produjo el regreso a las antiguas tradiciones religiosas. Ese proceso marcó un punto de inflexión en la historia del Antiguo Egipto y contribuyó a que su reinado adquiriera una relevancia mayor a la que suelen reflejar los registros históricos.

"Su padre había cambiado completamente la religión y él vuelve a la tradición. Ahí hay un momento histórico muy importante", explicó Singarelli.

Paradójicamente, el faraón más famoso del mundo gobernó apenas una década. Sin embargo, la combinación entre ese contexto político, el descubrimiento de su tumba y la enorme cantidad de objetos hallados en su interior terminó convirtiéndolo en una figura única dentro de la historia antigua.

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Si hay algo tan famoso como la máscara funeraria de Tutankamón es la llamada "maldición del faraón". Durante décadas, películas, novelas, documentales y series alimentaron la idea de que quienes ingresaban a la tumba estaban condenados a sufrir tragedias.

La realidad, según explica la egiptóloga, fue mucho menos sobrenatural.

La leyenda comenzó cuando Lord Carnarvon, el aristócrata británico que financiaba las excavaciones de Howard Carter, murió pocos meses después de la apertura de la tumba. La coincidencia fue suficiente para que la prensa de la época construyera una narrativa irresistible.

"A partir de ahí comenzaron a sumarse historias. Que murió su perro en Inglaterra al mismo tiempo, que hubo un apagón en El Cairo, que fallecieron otras personas vinculadas al descubrimiento. Pero Carter vivió muchos años más y muchos de los que participaron de la excavación nunca tuvieron ningún problema", explicó.

Para Singarelli, la prensa primero y Hollywood después fueron fundamentales para consolidar un relato que terminó amplificando la popularidad del faraón.

"La maldición ayudó a hacerlo todavía más famoso", resumió.

La combinación de arqueología, misterio y cultura popular terminó transformando a Tutankamón en un fenómeno global que atraviesa generaciones y continúa alimentando películas, novelas y producciones audiovisuales más de cien años después del hallazgo de su tumba.

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Más allá de los mitos cinematográficos, la arqueología real también tiene momentos que parecen sacados de una película.

Desde 2019, Singarelli integra el proyecto AMEMOSE, una misión internacional con participación argentina que trabaja en la conservación y estudio de una tumba que permaneció enterrada bajo toneladas de sedimentos durante siglos.

La primera vez que ingresó al lugar debió atravesar una abertura de apenas 50 centímetros de ancho.

"Nos habían advertido sobre posibles animales, hongos o cualquier cosa que pudiera haber después de tanto tiempo. Pero cuando me tocó entrar no pensé en nada de eso. Lo único que quería era ver lo que había adentro", recordó.

La imagen todavía permanece intacta en su memoria.

"Entré con una linterna, iluminé las paredes pintadas y lo único que podía decir era: esto es maravilloso".

Para quienes dedican su vida al estudio del Antiguo Egipto, esos momentos representan la posibilidad de observar en primera persona aquello que hasta entonces solo existía en libros, fotografías y documentos académicos.

La tecnología que permitió descubrir un texto oculto durante siglos

Uno de los momentos más impactantes de la carrera de Singarelli ocurrió durante una campaña arqueológica en la tumba de Amemose.

Gracias al uso de luz ultravioleta, el equipo logró detectar una inscripción que nunca antes había podido leerse.

"Pudimos descubrir un texto que decía que Amemose estaba observando a los agricultores. Encontrar algo que había permanecido oculto durante siglos fue una experiencia increíble", relató.

El hallazgo es un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías están revolucionando la investigación arqueológica. Actualmente, especialistas argentinos trabajan además en reconstrucciones digitales completas de tumbas mediante fotografías de alta precisión, modelos tridimensionales y experiencias inmersivas que permiten recorrer virtualmente espacios arqueológicos y analizar objetos encontrados durante las excavaciones.

Lejos de reemplazar el trabajo de campo, estas herramientas permiten observar detalles invisibles para el ojo humano y abrir nuevas líneas de investigación sobre una de las civilizaciones más estudiadas de la historia.

Los misterios del Antiguo Egipto que todavía no tienen respuesta

Después de años trabajando en Egipto, Singarelli descarta las teorías sobre maldiciones, extraterrestres o construcciones imposibles.

Sin embargo, reconoce que todavía existen interrogantes que la arqueología no ha logrado responder completamente.

"Me gustaría poder estar ahí para ver cómo construían las grandes tumbas, cómo organizaban el trabajo o incluso cómo sonaba realmente su música", reflexionó.

Más que misterios sobrenaturales, son preguntas vinculadas a la vida cotidiana de una civilización que sigue sorprendiendo a investigadores de todo el mundo.

Porque si algo demuestra la historia de Tutankamón es que el verdadero enigma no está en las maldiciones ni en las leyendas. Está en una cultura capaz de seguir despertando asombro miles de años después de su desaparición.

Quizás por eso, más de un siglo después de que Howard Carter encontrara la tumba intacta del joven faraón y más de 3.000 años después de su muerte, Tutankamón continúa ocupando un lugar privilegiado en el imaginario colectivo mundial.

No fue el faraón más poderoso ni el que más tiempo gobernó. Pero terminó convirtiéndose en el más famoso de todos.