El entusiasmo por el Mundial 2026 ya empezó a sentirse en las escuelas, pero en un colegio privado de Mendoza el fenómeno terminó generando una decisión poco habitual. Las autoridades resolvieron pedirles a las familias que los alumnos no lleven figuritas ni álbumes al establecimiento para evitar distracciones durante las clases y conflictos entre los estudiantes.
La medida fue adoptada por el Colegio Nadino, una institución religiosa ubicada en la Sexta Sección de la capital mendocina. La decisión fue comunicada a los padres mediante un mensaje de WhatsApp en el que se solicitó colaboración para impedir el ingreso de sobres y álbumes relacionados con la colección oficial del Mundial.
Según explicaron desde la institución, el intercambio de figuritas dejó de ser una actividad limitada a los recreos y comenzó a trasladarse a los horarios de clase. Esa situación, indicaron, provocó dificultades para mantener la atención de los alumnos y alteró el desarrollo normal de las actividades pedagógicas.

El fenómeno no pasó inadvertido para docentes y directivos. De acuerdo con lo informado, las conversaciones sobre figuritas, los intercambios y la búsqueda de las piezas más difíciles comenzaron a ocupar buena parte de la jornada escolar, generando episodios de desconcentración y alboroto dentro de las aulas.
Pero la situación no se limitó a una cuestión de atención en clase. Desde el colegio señalaron que algunos de los canjes realizados entre estudiantes derivaron en discusiones y conflictos que requirieron la intervención de maestros y autoridades para evitar que escalaran.
Frente a ese escenario, la institución optó por solicitar que las figuritas permanezcan fuera de la escuela, con el objetivo de preservar el normal desarrollo de las actividades educativas y evitar nuevos inconvenientes entre los alumnos.
La decisión refleja el impacto que suele generar cada lanzamiento del álbum oficial de la Copa del Mundo. A pocos días del torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, la tradicional colección volvió a despertar entusiasmo entre niños y adolescentes, aunque en este caso el furor futbolero terminó convirtiéndose en una preocupación para las autoridades escolares.