03/06/2026 - Edición Nº1212

Opinión


Rumbo al 2027

El efecto Bullrich: el caballo de Troya del PRO se proyecta en la Provincia

03/06/2026 | Bullrich intenta demostrar que no forma parte del grupo de dirigentes cuya carrera política depende exclusivamente de la voluntad de los hermanos Milei.



¿Puede haber un efecto Bullrich en la provincia de Buenos Aires? Los gestos de diferenciación de la senadora nacional con el propio gobierno que integró y por ahora respalda, ha disparado una serie de especulaciones. Es notorio que la política argentina comenzó a recorrer el sinuoso camino que conduce hacia 2027. Todavía falta tiempo para las definiciones electorales, pero los principales actores ya empezaron a mover sus piezas.

El mensaje de la exministra de Seguridad es claro: “Soy aliada pero no empleada”. Sus próximos pasos son mirados con detenimiento no sólo por el PRO, sino por dirigentes bonaerenses que creen ver un hueco para construir una alternativa. En tanto, el peronismo agiganta su debate interno y Kicillof ha ingresado en el riesgo de la “Larretización”. 

La decisión de Patricia Bullrich de diferenciarse del Poder Ejecutivo y poner a disposición su renuncia a la presidencia del bloque de La Libertad Avanza en el Senado debe interpretarse dentro de ese contexto. No se trata solamente de una discusión por el pliego de María Verónica Michelli, la candidata a jueza federal que el Gobierno pretende retirar por su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon. Tampoco alcanza con reducir el episodio a una nueva diferencia personal entre Bullrich y Karina Milei.

La senadora decidió exponer públicamente un límite. Lo hizo bajo el argumento de la defensa de los valores republicanos y con la certeza de que existe una porción del electorado oficialista que reclama señales institucionales. Javier Milei rechazó la renuncia y evitó, por ahora, transformar la diferencia en una ruptura definitiva. Sin embargo, la escena dejó una marca.

Bullrich acompaña al Presidente, integra el esquema oficialista y conserva una función decisiva en el Senado. Pero intenta demostrar que no forma parte del grupo de dirigentes cuya carrera política depende exclusivamente de la voluntad de los hermanos Milei. Y sobre todo, no quiere el mismo destino que tuvieron muchos otros que fueron eyectados del círculo oficialista sin miramiento y con un gran destrato. La lista es extensa como la experiencia de Bullrich a la hora de leer los diferentes climas de época. 

La senadora conoce el valor de la oportunidad. Sabe que una salida anticipada podría dejarla en una posición marginal. Pero también comprende que una obediencia sin matices terminaría por diluir el principal activo que conserva: su identidad política.

Bullrich busca instalar una idea sencilla: acompaña el rumbo general del Gobierno, pero no está dispuesta a respaldar cualquier decisión del Poder Ejecutivo. En otras palabras, pretende continuar dentro del oficialismo sin desaparecer dentro del oficialismo. La pregunta inevitable es qué hay detrás de esa estrategia.

Sería apresurado afirmar que Bullrich ya lanzó una candidatura presidencial. Pero sería igualmente ingenuo descartar que esté construyendo las condiciones necesarias para volver a competir. De ser necesario, claro está. Y cuando se abre un camino de expectativa, el rebote no puede estar ajeno en el principal territorio del país: la provincia de Buenos Aires. 

Si bien nadie por ahora lo va a reconocer públicamente, ya hay sigilosos movimientos en ese sentido. Desde su despacho en la Cámara alta, Bullrich ha iniciado una serie de reuniones con referentes territoriales de la provincia, incluso con algunos de ellos que han gobernado distritos importantes. En cada charla, deja en claro que no es su intención pegar el portazo, pero sabe de la necesidad de estar preparada para la coyuntura que se arme. 

La imagen de Javier Milei ya no tiene la fortaleza incontrastable de otros momentos. La política oficialista necesita contemplar una pregunta incómoda: ¿qué ocurre si el Presidente no logra llegar a 2027 con la fuerza suficiente para asegurar su reelección? En ese escenario aparece el fantasma del caballo de Troya del PRO. 

El sendero desde PBA

Hay casos muy notorios que pavimentaron el camino para llegar a este momento y que tienen su origen en Buenos Aires. Por caso, un hecho que alimentó el desgaste entre Bullrich y la Casa Rosada sucedió alrededor del ex intendente de Tres de Febrero Diego Valenzuela. Lo sometieron a un desgaste innecesario al dejar trascender que asumiría en una especie de ICE local, una oficina ligada al control migratorio con poder de policía propio. Entre idas y vueltas, Valenzuela postergó su asunción a la banca de senador provincial por un nombramiento que nunca llegó. Es más, en el entorno de la senadora sienten que no le respetaron el acuerdo para mantener injerencia en el Ministerio de Seguridad Nacional. 

La hipótesis es más compleja: sectores que acompañaron al Gobierno libertario podrían intentar preservar los principales lineamientos del proyecto económico y político, pero con otras formas, otro tono y una mayor vocación institucional. La especulación no es novedosa. Fue advertida cuando incluso esos mismos sectores deslizaron el nombre de Guillermo Francos como un actor clave para formar este grupo. 

Bullrich reúne varias condiciones para ensayar ese camino. Tiene experiencia de gestión, conocimiento territorial, exposición pública y capacidad para dialogar con un electorado que votó a Milei, pero que podría comenzar a buscar una alternativa menos imprevisible. 

Un importante dirigente libertario describió este momento con una metáfora. Lo comparó con el proyecto que en su momento se llevó a cabo en los Esteros del Iberá donde el yaguareté estuvo extinto por más de 70 años y su desaparición hizo que creciera la población de carpinchos sin control, generando un desequilibrio ambiental por sobrepastoreo, para restaurar el ecosistema, se inició un proyecto para reintroducir al yaguareté. El objetivo no fue eliminar a los carpinchos, sino restaurar sus interacciones ecológicas naturales. Una vez recuperado el equilibrio, el yaguareté dejó de ser la novedad y los carpinchos modificaron sus hábitos. En esta historia, Milei vendría a ser el yaguareté que llegó para generar un nuevo equilibrio en el ecosistema político. Una vez cumplida su labor, ¿Cuál debería ser su rol? 

Su movimiento también expresa una tensión latente entre dos culturas políticas. Por un lado, el verticalismo del núcleo libertario, donde Karina Milei conserva una influencia decisiva. Por el otro, sectores provenientes del PRO que comparten parte de la agenda gubernamental, pero no quieren renunciar completamente a su propia identidad. Al finalizar el miércoles, Bullrich publicó una foto de una reunión con Karina Milei en la necesaria distensión que requiere el momento. 

La “Larretización” de Kicillof 

Mientras el oficialismo nacional empieza a exhibir sus tensiones internas, el peronismo continúa atrapado en su propia disputa, Axel Kicillof intenta proyectar su liderazgo hacia una construcción nacional y busca articular una coalición más amplia para enfrentar a Milei. Esta semana visitó al gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés

Un año antes de las elecciones presidenciales del 2023, Horacio Rodríguez Larreta aparecía como el candidato con más chances de lograr la Presidencia, su tarea principal era acumular dirigentes para su propia construcción. El resultado está a la vista. Hay un proceso que presenta ciertas similitudes en el gobernador de Buenos Aires de darle volumen diligencia a su camino pre electoral. Datos. 

El peronismo enfrenta una paradoja. El desgaste del Gobierno le abre una oportunidad, pero sus divisiones internas le impiden capitalizar plenamente. La voluntad de construir una alternativa convive con una pelea persistente por la conducción, las candidaturas y el control del principal distrito electoral del país.

El horizonte está puesto en la provincia porque allí se concentra una porción determinante del poder político argentino. Pero también porque Buenos Aires será el laboratorio donde se pondrá a prueba la capacidad del peronismo para superar sus diferencias y presentar una propuesta competitiva.