El consumo de leche y productos lácteos volvió a mostrar señales de deterioro en abril, en un contexto donde el ajuste del bolsillo pega de lleno en los alimentos básicos.
Según datos de OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea), las ventas en el mercado interno de productos lácteos registraron una caída del 1,9% interanual en volumen, mientras que medidas en litros de leche equivalente el descenso fue aún mayor: 2,9%.
En el primer cuatrimestre de 2026, el consumo acumulado cayó 1,5% en volumen respecto al mismo período de 2025 y 2,1% en litros equivalentes, consolidando un escenario de retracción.

El dato no es aislado. Detrás de la caída aparece un cambio en los hábitos de consumo, impulsado por la pérdida de ingresos reales.
En ese contexto, crecen productos más baratos que reemplazan a los lácteos tradicionales, como bebidas sustitutas, margarinas o productos “rayados”. También se expande el canal informal, que no queda registrado en las estadísticas.
El resultado es claro: menos leche en la mesa y más consumo orientado por precio.
La baja es generalizada, aunque con matices.
El peor desplome lo exhiben las leches en polvo, con una caída en volumen de 19,1% interanual y de 23,6% acumulado en el primer cuatrimestre.
Muy por detrás, las leches fluidas cedieron 3,1% interanual acumulando una retracción de 2,1% en lo que va del año.

Otros productos que exhibieron caídas interanuales fueron:
En cambio, los quesos lograron repuntar un 0,9% interanual, empujados por un salto en los quesos de “muy alta humedad”, los más blandos, del 22,9%, mientras que todo el resto retrocedieron:
Otros productos que también lograron mejorar respecto a abril de 2025 fueron:

Según el sector, el volumen que se logró colocar en el mercado se sostuvo a costa de resignar precios.
Las empresas recurrieron a promociones, ofertas y ventas al peso para sostener la demanda, con una fuerte orientación hacia productos más básicos y menos elaborados.
Incluso se observaron casos donde precios de primeras marcas quedaron por debajo de segundas líneas en góndola, reflejando la presión por mantener el consumo.