La miel argentina conquista mercados de todo el mundo, pero cada vez encuentra más dificultades para llegar a la mesa de los propios argentinos. En un contexto marcado por la caída del consumo, productores bonaerenses aprovecharon la Semana de la Miel para visibilizar la actividad y promover un alimento del que la provincia de Buenos Aires es líder nacional.
Las actividades se desarrollan hasta el sábado 6 de Junio en la Plaza San Martín de Moreno con degustaciones, charlas y espacios de comercialización directa. En ese marco, Aníbal Duarte, referente de la apicultura periurbana, habló con Newsdigitales sobre la realidad del sector y una historia personal atravesada por más de dos décadas de trabajo entre colmenas.
"Es algo que te refresca la vida", aseguró el productor, que a sus casi 70 años sigue apostando por el recambio generacional y la difusión de la apicultura.
La Semana de la Miel reúne a productores, cooperativas, artesanos y vecinos en una propuesta que busca promover el consumo interno de miel y acercar al público el trabajo que realizan miles de apicultores bonaerenses. La iniciativa cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia y del municipio de Moreno.

Durante la semana hubo degustaciones, ferias de agricultura familiar, espacios de comercialización y charlas destinadas tanto a productores como a quienes se acercan por primera vez a conocer la actividad. También se realizaron encuentros para analizar la actualidad del sector y debatir los desafíos de la apicultura periurbana.
Detrás de la celebración, sin embargo, aparece una preocupación que atraviesa a gran parte de los productores. Duarte advirtió que la retracción económica impacta de lleno en las ventas y complica la situación de quienes orientan su producción al mercado interno.
"La caída de las ventas es estrepitosa", afirmó el productor y socio fundador de la Asociación de Apicultores Nucleados por un Propósito – ANPUP-. Según explicó, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores ante la economía nacional afecta también a la miel, un alimento que muchas familias relegan frente a otros gastos considerados esenciales.
"Cada vez cuesta más consumir un kilo o medio kilo de miel porque la gente prioriza lo básico", señaló.
En ese escenario, el productor destacó la importancia de políticas de promoción del consumo y de herramientas como Mercados Bonaerenses, que acercan productores y consumidores a través de canales de venta directa. También valoró los descuentos y reintegros de Cuenta DNI Comercios que permiten abaratar los costos para quienes compran.
Argentina figura entre los principales productores y exportadores de miel del mundo. Sin embargo, buena parte de esa producción sale del país sin agregado de valor.
Duarte explicó que alrededor del 95% de la miel argentina se exporta en tambores de hasta 300 kilos hacia Estados Unidos, Europa, Asia y países árabes. Allí se fracciona, se envasa y se comercializa con valor agregado.
Al mismo tiempo, consideró que todavía existe una barrera cultural respecto al consumo interno. "En nuestro país la miel está asociada solamente a los meses fríos, cuando en realidad puede consumirse durante todo el año", sostuvo.
Semana de la Miel en Moreno Por ese motivo, organizaciones de productores vienen impulsando campañas para incorporar la miel a la alimentación cotidiana y ampliar el mercado local.
Otro de los ejes que atraviesa la actividad es el desarrollo de la apicultura periurbana, una modalidad que se despliega en los bordes de las grandes ciudades y convive con el avance urbano.
“Nosotros venimos discutiendo desde los congresos que hay que generar un ordenamiento territorial. Tengamos en cuenta que el AMBA creció un poco casi de forma desordenada y durante muchos años no se respetó lo que era la producción de alimentos de cercanía” graficó.
Según Aníbal Duarte, uno de los debates centrales pasa por preservar los espacios destinados a la producción de alimentos. "Hay que respetar la producción de cercanía porque es lo que le da soberanía alimentaria a estas comunidades", planteó.
En ese sentido, destacó los últimos avances en el ordenamiento territorial impulsados por algunos municipios para proteger las áreas productivas del AMBA, históricamente presionadas por el crecimiento urbano.

Pero el aporte de las abejas va más allá de la producción de miel. El referente apícola remarcó que cumplen un papel fundamental en la polinización de la vegetación urbana y de las actividades que se desarrollan incluso en las ciudades. "La abeja da un servicio ecosistémico y es parte del ambiente", resumió.
Duarte lleva más de 23 años dedicado a la apicultura. A lo largo de ese recorrido hizo de la actividad su medio de vida y también una herramienta para formar a nuevas generaciones de productores.
Actualmente participa en programas como “Mi Primera Colmena”, una iniciativa orientada a incorporar jóvenes a la actividad y garantizar el recambio generacional. "Volcamos toda nuestra experiencia para formar nuevas generaciones", explicó.

A sus casi 70 años, sigue recorriendo ferias, encuentros y capacitaciones con el mismo entusiasmo que lo llevó a iniciarse en el mundo de las colmenas. Mientras invita a los vecinos a degustar distintas variedades de miel y descubrir los matices que aporta cada floración, mantiene intacta la convicción que resume su historia personal y su mirada sobre el oficio.
"Yo amo esta actividad. Es algo que refresca la vida" concluyó.