El 5 de junio de 1967 comenzó uno de los conflictos más importantes y decisivos del siglo XX. Conocida como la Guerra de los Seis Días, enfrentó a Israel contra una coalición integrada principalmente por Egipto, Siria y Jordania, y terminó modificando el mapa de Medio Oriente en menos de una semana.
La guerra estalló en un contexto de creciente tensión. Durante los meses previos se habían multiplicado los enfrentamientos fronterizos, las amenazas entre gobiernos y los movimientos militares en la región. La situación llegó a un punto crítico cuando Egipto desplegó tropas en la península del Sinaí y bloqueó el acceso israelí al estrecho de Tirán, una vía marítima estratégica para el comercio.
En la mañana del 5 de junio, Israel lanzó una ofensiva aérea sorpresa que destruyó gran parte de la fuerza aérea egipcia en tierra. La operación le otorgó una ventaja decisiva desde el inicio del conflicto.
En los días siguientes, los combates se extendieron a varios frentes. Las fuerzas israelíes avanzaron rápidamente y lograron tomar el Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, incluida la parte oriental de Jerusalén, y los Altos del Golán, territorio perteneciente a Siria.
El conflicto concluyó el 10 de junio de 1967, después de que las partes aceptaran distintos altos el fuego impulsados por la comunidad internacional.
La guerra alteró profundamente el equilibrio político y militar de Medio Oriente. Israel multiplicó el territorio bajo su control y consolidó una posición estratégica que modificó las relaciones con sus vecinos durante décadas.
Uno de los cambios más significativos fue la captura de Jerusalén Oriental, un área considerada sagrada para judíos, cristianos y musulmanes. La cuestión de la ciudad continúa siendo uno de los temas más sensibles en las negociaciones de paz.
Además, la ocupación de territorios palestinos abrió una nueva etapa del conflicto israelí palestino, cuyas consecuencias siguen presentes en la actualidad.

La Guerra de los Seis Días continúa siendo un punto de referencia para entender la situación política y territorial de Medio Oriente. Muchos de los debates sobre fronteras, seguridad, asentamientos y soberanía tienen su origen directo en aquellos seis días de junio de 1967.
Para historiadores y analistas, el conflicto no solo redefinió el mapa regional, sino que también sentó las bases de algunas de las disputas más complejas y persistentes de la política internacional contemporánea.