Arrested Development es recordada hoy como una comedia de culto que revolucionó la televisión, sirviendo además como plataforma de lanzamiento para el debut de figuras como Michael Cera y regalando interpretaciones memorables de talentos como Will Arnett, David Cross y la recordada Jessica Walter. Sin embargo, su camino estuvo lleno de baches, especialmente tras su abrupta cancelación en la cadena Fox. En una reciente charla, su protagonista, Jason Bateman, revivió el crucial momento en que una plataforma de streaming emergente cambió el destino de la producción.
El actor rememoró con humor e incredulidad el instante en que el creador de la serie, Mitchell Hurwitz, le planteó la posibilidad de revivir el proyecto gracias al interés de una empresa que, por aquel entonces, apenas se abría paso en la industria del entretenimiento digital. La primera reacción de Bateman reflejó perfectamente el escepticismo de la época frente al nuevo modelo de negocio. Según sus propias palabras, la pregunta que le hizo a Hurwitz fue: “¿Estás hablando de la compañía con los sobres rojos y los DVD?”. Claro, por ese entonces, Netflix funcionaba como un servicio de alquiler por correo y no tenía su plataforma.

El giro definitivo para que el elenco aceptara llegó de la mano de un anuncio histórico que validó por completo las ambiciones de la plataforma. Bateman explicó que, mientras evaluaban la propuesta, se dio a conocer que un respetado cineasta de Hollywood había firmado un acuerdo sin precedentes para un drama político. “Durante el tiempo en que lo estábamos pensando, ese gran anuncio de que David Fincher acababa de recibir 100 millones de dólares con una garantía de dos temporadas para House of Cards fue como, '¿El maldito David Fincher le está diciendo que sí a Netflix?'”, relató el intérprete.
Ese voto de confianza por parte de una figura de la talla de Fincher disipó cualquier duda residual tanto en el reparto como en Hollywood. Bateman admitió que esa noticia “fue suficiente para mí y para el resto de la industria. ¡Y allá fuimos!”. Esta alianza no solo rescató a la disfuncional familia Bluth del olvido, sino que también consolidó una relación sumamente fructífera entre el actor y la compañía de streaming, la cual se ha extendido a lo largo de los años con otros proyectos de gran envergadura.
Entre esas colaboraciones posteriores destaca Ozark y su más reciente propuesta, Black Rabbit, una serie ambientada en Brooklyn donde comparte pantalla con Jude Law interpretando a dos hermanos con una relación destructiva. Bateman, quien además de protagonizar asumió la dirección de los dos primeros episodios de esta nueva producción, señaló que lo que más le sedujo del guion fue la audacia de mostrar personajes imperfectos, algo que describió como un verdadero tabú en la televisión tradicional de aire, dado que todos los involucrados comienzan la historia con profundas fracturas morales.