El 6 de junio de 2019, en plena campaña electoral y a poco más de dos meses de las PASO que marcarían el rumbo político de la Argentina, el entonces presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llegó a Buenos Aires para reunirse con el entonces mandatario argentino Mauricio Macri.
La visita oficial estuvo atravesada por la sintonía ideológica entre ambos gobiernos y por un fuerte respaldo del líder brasileño a la búsqueda de la reelección de Cambiemos.
Siete años después, aquel encuentro adquiere una dimensión particular: ocurrió apenas semanas antes de las PASO del 11 de agosto de 2019, en las que la fórmula opositora integrada por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner obtuvo una amplia ventaja sobre Macri y Miguel Ángel Pichetto, anticipando el final del ciclo político de Cambiemos en el poder.
La visita de Bolsonaro se desarrolló en un contexto de creciente polarización política en América del Sur y de dificultades económicas tanto en Argentina como en Brasil.
Tras una reunión bilateral en la Casa Rosada, el mandatario brasileño dejó de lado los habituales códigos diplomáticos y expresó públicamente su apoyo a Macri de cara a las elecciones presidenciales.
"Mi hermano, tenemos prácticamente los mismos ideales", afirmó Bolsonaro durante la declaración conjunta.
También lanzó una advertencia política dirigida al electorado argentino: "Toda América del Sur está preocupada en que no haya nuevas Venezuelas en la región".
En ese marco, pidió que los argentinos votaran "con la razón y no con la emoción", una frase interpretada ampliamente como un respaldo directo a la continuidad del gobierno de Cambiemos.
En otra de sus intervenciones públicas, incluso deseó que "Dios ilumine al pueblo argentino en las próximas elecciones para que vote con la razón y no con la emoción".
Durante el encuentro, ambos mandatarios buscaron exhibir coincidencias en materia económica, comercial e internacional.
Uno de los ejes principales fue el impulso a un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, una negociación que llevaba años en marcha y que tanto Macri como Bolsonaro consideraban estratégica.
"Estamos en la inminencia de firmar un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea", sostuvo el presidente brasileño.
Por su parte, Macri afirmó que el bloque regional debía avanzar hacia una integración más profunda y orientada a insertarse en el comercio global.
La agenda también incluyó cuestiones vinculadas a seguridad, defensa, energía y comercio, además de una posición común frente a la crisis política venezolana y el gobierno de Nicolás Maduro.
La visita ocurrió en un momento complejo para el gobierno argentino. Macri atravesaba el último tramo de su mandato con una economía golpeada por la inflación, la caída de la actividad y el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional un año antes.
Aunque la campaña electoral todavía no había ingresado en su etapa decisiva, las encuestas comenzaban a mostrar un escenario competitivo frente a la fórmula del Frente de Todos.
En ese contexto, el respaldo de Bolsonaro buscó reforzar la imagen internacional de Macri y mostrar una alianza política regional basada en postulados liberales y de centroderecha.

Mientras los presidentes compartían actividades oficiales en la Casa Rosada y el Museo del Bicentenario, miles de personas se movilizaron hacia Plaza de Mayo para rechazar la presencia del mandatario brasileño.
Organismos de derechos humanos, movimientos sociales, sindicatos, agrupaciones estudiantiles, colectivos feministas y residentes brasileños en Argentina participaron de una marcha y festival bajo la consigna "Tu odio no es bienvenido aquí".
Los manifestantes cuestionaban las declaraciones de Bolsonaro sobre mujeres, pueblos indígenas, minorías sexuales y derechos humanos, además de sus posiciones económicas y sociales.
Durante la jornada se escucharon consignas como "Ele não" y "Fora Bolsonaro", expresiones que ya se habían convertido en símbolos de la oposición al líder brasileño.
Entre los participantes estuvieron referentes de derechos humanos como Nora Cortiñas y dirigentes políticos de distintos espacios opositores.
La imagen de Bolsonaro junto a Macri quedó rápidamente eclipsada por los acontecimientos posteriores.
El 11 de agosto de 2019, apenas 66 días después de aquella visita, las PASO produjeron uno de los resultados más impactantes de la historia política reciente argentina.
La fórmula Fernández-Fernández obtuvo cerca del 47% de los votos frente al 32% de Macri-Pichetto, una diferencia superior a los 15 puntos que provocó una fuerte reacción en los mercados y alteró por completo el escenario electoral.
Aquella derrota resultó determinante para el desenlace de las elecciones generales de octubre, en las que el Frente de Todos se impuso en primera vuelta y puso fin al gobierno de Cambiemos.