Hay decisiones que parecen una locura cuando se toman. Dejar un trabajo estable, con años de antigüedad y recién incorporada a planta permanente, para perseguir una carrera artística es una de ellas. Sin embargo, para Meme Mateo fue la única opción posible. Sentía que cada vez que rechazaba una audición o una gira teatral por cumplir horario en una oficina estaba alejándose de aquello que realmente quería hacer.
"Fue justo cuando me pasaron a planta permanente. Creo que debo ser el único caso que renunció apenas logró eso", contó entre risas durante su paso por El Living de NewsDigitales. Detrás de la anécdota aparece una historia de convicción, esfuerzo y amor por el arte que comenzó mucho antes, prácticamente desde la infancia.
Criada en una familia donde la música siempre estuvo presente, recuerda a su abuelo como uno de los grandes responsables de despertar su creatividad. Él inventaba melodías y ella corría a su habitación para armar una coreografía que luego volvía a mostrar orgullosa. "Mi familia era un público fantástico. Te aplauden todo cuando sos chica", bromeó.
Aquella niña que armaba espectáculos familiares terminó estudiando danza, teatro y comedia musical. Pasó por las clases de Valeria Archimó, se formó en la escuela de Julio Bocca y empezó a recorrer el difícil camino de los artistas independientes, encadenando cooperativas, musicales y obras de texto. Nada fue sencillo, pero tampoco hubo espacio para abandonar.

"Yo quería ser actriz. No quería pasar el resto de mi vida en una oficina", recordó sobre aquellos años en Cancillería. La decisión generó miedo, especialmente en su madre, que veía cómo su hija dejaba atrás una estabilidad que muchos anhelan. Pero el tiempo terminó dándole la razón.
Durante años hizo teatro, estudió y siguió preparándose. Hasta que un día, cuando ya trabajaba en marketing y llevaba tiempo alejada de la actuación, apareció un mensaje perdido entre las solicitudes de Instagram. Era una convocatoria para audicionar para División Palermo.
La historia parece salida de un guion. Hizo varias pruebas, llegó a la instancia final y una neumonía le impidió presentarse presencialmente. Pensó que todo estaba perdido. Dos semanas después recibió otro mensaje: ya había quedado seleccionada.
"Fue un sueño enorme", confesó. No solamente por trabajar para una plataforma internacional, sino porque encontró en la serie una mirada con la que se siente identificada: el humor como herramienta para atravesar las dificultades y la capacidad de reírse de uno mismo sin perder sensibilidad.

Sin embargo, cuando le preguntan por ese golpe de suerte, ella prefiere hablar de otra cosa. Recuerda una conversación con el actor Emiliano Dionisi, quien le hizo notar que aquello no había sido casualidad.
"No fue suerte. Fueron años estudiando, entrenando, tomando clases, haciendo cursos y preparándote para cuando apareciera la oportunidad", reflexionó.
En otro tramo de la entrevista habló sobre el síndrome de Silver Russell, una condición genética poco frecuente que afecta el crecimiento y la estatura.
Lejos de victimizarse, eligió poner el foco en lo que recibió. Un diagnóstico temprano, médicos comprometidos y una familia que jamás la trató de manera diferente.
"Tuve mucha suerte. Crecí rodeada de amor y de libertad", aseguró.
Esa experiencia la llevó con el tiempo a acompañar a otras familias que atraviesan situaciones similares. A través de grupos de apoyo comparte información, escucha inquietudes y transmite algo que considera fundamental: las limitaciones no tienen por qué definir a una persona.

Entre proyectos actorales, trabajo en marketing y sueños vinculados al cine, encontró también un espacio inesperado en la cerámica. Lo que empezó como una curiosidad terminó convirtiéndose en una terapia.
"Es la única actividad que hace que deje el teléfono durante una hora y no piense en nada más", explicó.
Quizás por eso, cuando se le preguntó qué cosas la entristecen y cuáles la ayudan a salir adelante, su respuesta fue tan sencilla como contundente. Dijo que le preocupa la violencia, la falta de empatía y la velocidad con la que vivimos. Y que la mejor medicina sigue siendo la misma de siempre.
"Volver al encuentro con la gente que quiero. Compartir una comida, una charla, una película. Las cosas más simples son las más importantes".

La frase resume bastante bien quién es Meme Mateo. Una actriz que nunca dejó de prepararse, que aprendió a convertir las dificultades en impulso y que sigue creyendo que los sueños, por más lejanos que parezcan, siempre merecen una oportunidad.