La historia de Estelares llegó al cine con Nuestros días en mi memoria, un documental dirigido por Gonzalo López que busca ir más allá del éxito de la banda para poner el foco en sus comienzos, cuando todavía no había reconocimiento ni escenarios multitudinarios. En una charla en El Living de NewsDigitales, el realizador contó cómo se construyó el proyecto y por qué eligió contar la etapa menos conocida del grupo.
El vínculo entre López y Estelares comenzó mucho antes del documental. Primero fue admirador de las canciones y, años después, director de varios videoclips del grupo. El acercamiento definitivo llegó con Rainbow y se profundizó con trabajos posteriores como Los cielos parlantes y Tiempos dorados, este último nominado a los Premios Gardel.
"Fue un proceso muy genuino y de mucha generosidad de parte de ellos", recordó. A partir de esa relación, PopArt los convocó para realizar un documental sobre el histórico show en el Luna Park. Sin embargo, López sentía que todavía faltaba una película que hiciera justicia a la historia humana detrás de Estelares.
Lejos de concentrarse en la etapa de mayor popularidad, el director decidió detenerse en los primeros años de la banda. Según explicó, allí estaba el verdadero corazón del relato.
"Hoy vemos a Estelares llenando salas y festivales, pero quería mostrar cómo fueron esos comienzos y por qué el reconocimiento llegó tan tarde", señaló.

La película, cuya edición demandó más de un año, tuvo un primer corte de tres horas que debió reducirse considerablemente. Mucho material quedó afuera, especialmente de la etapa posterior a Sistema Nervioso Central, cuando las colaboraciones con artistas como Fito Páez, Enrique Bunbury, Miranda! o Nacho Vegas ya formaban parte de una historia conocida por el público.
Uno de los aspectos más valorados del documental es la participación de músicos, productores y referentes culturales que acompañaron el crecimiento del grupo. Entre ellos aparecen Rocambole, Oscar Jalil y Juanchi Baleirón.
López explicó que nunca buscó nombres únicamente por su peso comercial, sino personas que realmente hubieran sido importantes en la historia de Estelares.
"En este tipo de proyectos hay que buscar la verdad. Todos los que participaron tenían un vínculo genuino con la banda", sostuvo.

Entre las ausencias que le hubiera gustado concretar mencionó a Skay Beilinson, a quien definió como uno de los primeros impulsores de Estelares, y a Andrés Calamaro, cuya colaboración representó un paso importante hacia la masividad.
Tras las primeras proyecciones en el BAFICI y las funciones con salas completas, la película continuará recorriendo distintas ciudades del país antes de desembarcar en Flow durante el segundo semestre.
Incluso, el director ya trabaja en una nueva versión con material inédito que apareció después del estreno.
Mientras tanto, López piensa en nuevos documentales vinculados con la música. Entre sus próximos desafíos aparece una idea que surgió a partir de esta experiencia: profundizar en el llamado "sonido platense" y explorar qué identidad cultural distingue a la ciudad.

"Esta película me dejó muchas preguntas sobre La Plata y sobre esa manera particular de hacer música. Tengo ganas de seguir investigando ese universo", concluyó.