La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la condena a 15 años de prisión para Reimundo Héctor Fernández, ex jefe de turno de la Unidad Penal Nº 28 de Magdalena, por su responsabilidad en la denominada “Masacre de Magdalena”, ocurrida el 15 de octubre de 2005.
El máximo tribunal, integrado por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, desestimó el recurso extraordinario presentado por la defensa al advertir incumplimientos en los requisitos formales de admisibilidad, dejando firme la sentencia.
La causa se originó en el incendio registrado en el pabellón 16 de la Unidad Nº 28, donde murieron 33 personas privadas de la libertad. Según la investigación judicial, una discusión entre internos derivó en una intervención del personal penitenciario y posteriormente en un incendio que se propagó rápidamente dentro del sector.
Los colchones de poliuretano liberaron gases tóxicos que agravaron el siniestro, mientras que las condiciones de seguridad y evacuación resultaron insuficientes para contener el fuego. La mayoría de las víctimas eran jóvenes menores de 26 años imputados por delitos contra la propiedad, y solo dos contaban con condena firme.
Durante el proceso, funcionarios penitenciarios fueron acusados de haber cerrado con candado las puertas del pabellón, demorar la asistencia y presentar fallas en los sistemas de seguridad contra incendios. Fernández fue considerado una de las máximas autoridades operativas del establecimiento en el momento del hecho.
En 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 5 de La Plata lo había condenado a 25 años de prisión por homicidio simple en concurso ideal con tentativa de homicidio. Posteriormente, el Tribunal de Casación bonaerense modificó la calificación a “abandono de persona seguido de muerte” y redujo la pena a 15 años, decisión que ahora quedó firme tras la intervención de la Corte. Con el rechazo del recurso extraordinario, el máximo tribunal cerró la vía judicial federal y dejó firme la condena.
Reimundo Héctor Fernández se desempeñaba como jefe de turno en la Unidad Penal Nº 28 de Magdalena al momento de los hechos. Su rol fue objeto de análisis judicial por su responsabilidad operativa durante el incendio.

La investigación sostuvo que, en su carácter de autoridad de turno, tenía a cargo la supervisión del funcionamiento del pabellón durante el episodio, lo que lo colocó en el centro de las imputaciones penales por la actuación del personal penitenciario y las fallas estructurales del establecimiento.