07/06/2026 - Edición Nº1216

Opinión


Elecciones 2027

Milei baja en las encuestas y el vacío opositor sigue ahí

07/06/2026 | El oficialismo pierde centralidad relativa, aunque el sistema todavía no encontró quién ocupa de manera estable el lugar que empieza a quedar libre.



Las últimas mediciones de cara a 2027 muestran un dato bastante consistente: Javier Milei sigue competitivo, pero perdió la comodidad de hace unos meses.

La consultora Reale Dalla Torre, en su relevamiento nacional del 25 al 31 de mayo sobre 1.665 casos, le asignó 28,8% de intención de voto en primera vuelta, por delante de Axel Kicillof con 16,6%, mientras un “espacio nuevo y diferente” aparece tercero con 12,5%, el voto en blanco suma 12,8% y otro 10,5% no elige opción.

En el capítulo de “potencialidad electoral”, Milei llega a 41,2%, Patricia Bullrich a 36% y Kicillof a 34,6%.

La reelección ya no parece un trámite

La consultora Zuban Córdoba, en un estudio nacional realizado durante los primeros días de abril sobre 2.200 casos, midió otro dato igual de importante: el 60,7% respondió que no votaría un segundo mandato de Milei y el 29,4% sí lo haría. Ese número no ordena por sí solo una alternativa, pero marca un límite político claro para el oficialismo.

La idea de reelección automática dejó de ser una percepción dominante y pasó a depender mucho más de la economía y del desgaste del propio Gobierno.

La oposición existe, pero todavía no se ordena

El problema para el sistema político aparece en el paso siguiente. El desgaste de Milei todavía no se traduce en un liderazgo opositor consolidado. La consultora Trends, sobre 2.000 casos nacionales, registró en abril que en un eventual balotaje Axel Kicillof se impondría por 45% a 42% frente a Milei, con 8% de voto blanco o nulo y 5% de indecisos.

Aun así, esa ventaja todavía convive con una oposición dispersa, sin una oferta unificada y con varios nombres que siguen midiendo más como figuras de climas internos que como proyectos presidenciales cerrados.

Patricia Bullrich sigue en la conversación

En ese tablero aparece otro dato: Bullrich conserva centralidad. Reale Dalla Torre la ubica segunda en potencialidad electoral con 36%, por encima de Kicillof.

Ese registro refuerza una hipótesis que ya circula hace meses en el oficialismo y en el PRO: si Milei sufriera un deterioro más severo o decidiera recalcular, Bullrich sigue siendo una figura con llegada sobre un electorado de derecha que todavía no migra en bloque hacia otro nombre. El punto, por ahora, es más de reserva que de reemplazo.

Dante Gebel entra como síntoma

El nombre que mejor expresa el vacío del sistema quizás sea Dante Gebel. La consultora La Sastrería armó en abril un informe específico sobre su irrupción como outsider y reunió varias mediciones: CB Consultores le daba 1,8% en diciembre de 2025 y 3,2% en marzo de 2026; DC le asignó 8,5% dentro del lote de outsiders; y Trespuntozero le midió 9,9% de imagen positiva, 21,3% de negativa y 57,7% de desconocimiento.

En otra pregunta de Trespuntozero, el 10,9% dijo que podría votarlo en una presidencial. Gebel todavía no compite de verdad. Su presencia sirve para mostrar otra cosa: cuando la oposición partidaria no logra capturar el malestar, los nombres laterales empiezan a ganar lugar.

El ausentismo también llena ese vacío

La otra gran novedad del momento político sigue siendo el retiro. La encuesta nacional de Rubikon-Intel, trabajada cualitativamente por Pablo Semán y Josefina Salvatierra, mostró que entre quienes no votaron en 2025 el 41,3% buscaba “no legitimar a nadie”, el 65,1% cree que los candidatos se olvidan de la gente después de ganar y el 50% sostiene que sólo buscan cargos.

El estudio agrega otro dato clave: aun entre quienes se ausentaron, el 59% declara interés en la política. La abstención aparece menos como apatía pura y más como una forma de rechazo a la oferta disponible.

La caída de la participación ya tiene volumen propio

Ese clima se reflejó con fuerza en las urnas. En las legislativas nacionales de 2025 votó el 67,85% del padrón y se ausentaron 11.570.024 electores, un nivel que quedó entre los más bajos desde 1983.

La caída no salió de la nada: venía anticipada por los comicios provinciales desdoblados y por un malestar social que varios consultores ya señalaban como tendencia. En un escenario así, la erosión de Milei convive con otro problema más hondo: la dificultad del sistema para volver a convocar.

Un presidente en baja y un vacío que sigue abierto

El cuadro, a hoy, tiene una forma bastante definida. Milei bajó respecto de sus picos, conserva un piso competitivo y ya no parece caminar solo hacia 2027. La oposición mejora posiciones, sobre todo alrededor de Kicillof, pero sigue lejos de una síntesis clara. Bullrich permanece como figura de reserva.

Gebel aparece como síntoma outsider. Y una parte importante del electorado elige directamente no entrar al juego. Ese cruce explica bastante del presente argentino: el oficialismo pierde centralidad relativa, aunque el sistema todavía no encontró quién ocupa de manera estable el lugar que empieza a quedar libre.

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