Un tiroteo registrado durante la madrugada de este sábado dejó un saldo de al menos nueve personas heridas en Kansas City, en una zona ubicada a escasos kilómetros de lo que será el campamento base de la selección de Inglaterra durante la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA. En la ciudad también se hospedan los dirigidos por Lionel Scaloni.
El incidente, que desató un despliegue policial sin precedentes, ocurrió alrededor de las 04:00 horas (tiempo del centro de EE. UU.) en las inmediaciones de la calle Troost Avenue, una de las arterias más transitadas que conecta el centro con el sur de la metrópoli de Misuri.
De acuerdo con el Departamento de Policía de Kansas City, los oficiales acudieron al lugar tras recibir múltiples reportes de detonaciones. Al llegar, encontraron a un grupo de personas heridas y a una multitud que intentaba dispersarse en medio del caos.
Entre las víctimas se encuentran tres mujeres con heridas de bala y otros seis adultos que debieron ser trasladados a hospitales cercanos con lesiones vinculadas al ataque.
Si bien las autoridades confirmaron que, afortunadamente, la vida de ninguno de los heridos corre peligro, el hecho de que no haya sospechosos detenidos hasta el momento aumentó la preocupación en una ciudad que en las próximas semanas recibirá a miles de hinchas de todo el mundo.

La buena noticia para la delegación británica es que ni los jugadores ni el cuerpo técnico encabezado por Gareth Southgate se encontraban en la ciudad al momento del tiroteo.
Actualmente, la selección de Inglaterra se encuentra finalizando su preparación en Palm Beach, Florida, y tiene previsto trasladarse a su búnker en Kansas City en los próximos días.
Sin embargo, el suceso obliga a revisar los protocolos de seguridad. Kansas City no es una sede cualquiera: en esta ciudad se hospedarán y entrenarán selecciones de peso como Argentina, Países Bajos y Argelia, además de que el estadio local albergará partidos de diecisieteavos de final y cuartos de final del certamen.

Tras el tiroteo, las autoridades de Misuri aseguraron que implementarán una vigilancia extrema en todos los sectores que funcionen como centros de entrenamiento o alojamiento para los equipos nacionales.
La policía local trabaja contrarreloj para determinar el móvil del ataque y garantizar que la llegada de los futbolistas y aficionados se produzca en un entorno seguro. Este escenario violento vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la seguridad en las sedes estadounidenses en la previa de la inauguración del 11 de junio.
Mientras la investigación en Troost Avenue continúa abierta, el foco del mundo del fútbol se divide ahora entre la ansiedad por el debut y la preocupación por la convivencia con la realidad de las calles norteamericanas.