Mucho antes de que existiera el papamóvil, los pontífices se desplazaban en la llamada silla gestatoria, un trono portátil llevado por asistentes que permitía al Papa ser visto por la multitud durante ceremonias y celebraciones.
Con el crecimiento de los viajes y las concentraciones masivas de fieles, este sistema comenzó a quedar atrás. La modernización llegó en 1929 con el Graham Paige 837, considerado el primer automóvil diseñado especialmente para uso papal.

Durante gran parte del siglo XX, los vehículos utilizados por el Vaticano fueron similares a las limusinas empleadas por jefes de Estado. Sin embargo, la expansión de los viajes apostólicos obligó a buscar una alternativa que permitiera combinar movilidad y cercanía con la gente.
En 1976 apareció un Toyota Land Cruiser adaptado para el Papa, considerado por muchos especialistas como el primer papamóvil moderno. Su diseño permitía que el pontífice permaneciera visible mientras saludaba a los fieles durante los recorridos. La imagen se volvió inseparable de Juan Pablo II, quien convirtió los viajes internacionales en una de las marcas de su pontificado.
El 13 de mayo de 1981 se produjo un hecho decisivo. Mientras recorría la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II fue baleado en un atentado que casi le cuesta la vida. Hasta ese momento los vehículos eran abiertos y priorizaban el contacto directo con la multitud. Después del ataque, la seguridad pasó a ser una prioridad absoluta.
Los nuevos modelos incorporaron blindaje, cristales antibalas y estructuras reforzadas, dando origen a la imagen del papamóvil protegido que se hizo conocida en todo el mundo.
Cada Papa dejó su sello personal. Mientras algunos privilegiaron la seguridad, Francisco apostó por una imagen más sencilla y cercana. Durante sus viajes utilizó vehículos modestos en distintos países y evitó exhibiciones de lujo. También impulsó gestos simbólicos, como la transformación de uno de sus vehículos en una ambulancia destinada a asistir a niños en Gaza.

La etapa más reciente comenzó con la incorporación del Mercedes-Benz G 580 eléctrico, desarrollado especialmente para el Vaticano. El vehículo conserva elementos tradicionales, como el color blanco y el asiento central desde donde el Papa puede saludar a los fieles, pero suma tecnología de última generación y sistemas avanzados de seguridad.
Se trata además del primer papamóvil totalmente eléctrico, una decisión alineada con las iniciativas ambientales impulsadas por la Santa Sede en los últimos años.
Desde la antigua silla gestatoria hasta los modernos vehículos eléctricos, la historia del papamóvil refleja cómo el Vaticano ha adaptado sus tradiciones a los cambios tecnológicos, las exigencias de seguridad y las nuevas formas de relacionarse con millones de fieles alrededor del mundo.