09/06/2026 - Edición Nº1218

Economía

Nueva economía

Milei vs. Harari: la polémica por las empresas manejadas por inteligencia artificial

09/06/2026 | La iniciativa permitiría crear compañías gestionadas por algoritmos. El debate llegó a las páginas del Financial Times.



El presidente Javier Milei abrió un nuevo frente de debate internacional al impulsar un proyecto que busca reconocer legalmente a empresas gestionadas por inteligencia artificial.

El autor de best sellers como *Sapiens*, *Homo Deus* y *Nexus* publicó una columna en el Financial Times cuestionando la propuesta argentina y advirtiendo sobre los riesgos de otorgar personalidad jurídica a sistemas de inteligencia artificial.

La discusión llegó así a uno de los principales diarios económicos del planeta y puso a la Argentina en el centro de un debate que hasta hace poco parecía propio de la ciencia ficción.

Qué propone el Gobierno

La iniciativa enviada al Congreso incorpora nuevas figuras legales, entre ellas las denominadas "sociedades automatizadas" y las organizaciones autónomas descentralizadas (DAO).

Se trata de estructuras que podrían operar mediante algoritmos, inteligencia artificial y tecnología blockchain, sin necesidad de empleados humanos para sus tareas habituales.

El proyecto busca que estas organizaciones tengan personalidad jurídica propia y responsabilidad limitada, permitiéndoles celebrar contratos, administrar activos, realizar operaciones económicas y participar del comercio como cualquier empresa tradicional.

Para Milei, se trata de una oportunidad histórica para atraer inversiones vinculadas a sectores como inteligencia artificial, semiconductores, robótica, biotecnología y nuevas industrias tecnológicas.

En una columna publicada la semana pasada en el Financial Times, el Presidente llegó a comparar el potencial de esta innovación con la creación de las sociedades de responsabilidad limitada que impulsaron el desarrollo del capitalismo

La crítica de Harari

Harari reconoció que Milei es "un político muy audaz" y valoró su intención de mejorar la situación económica argentina. Sin embargo, sostuvo que existe una diferencia fundamental entre una empresa tradicional y una controlada por inteligencia artificial.

Según el historiador israelí, otorgar personalidad jurídica a una IA equivale a entregarle una "llave maestra" para ingresar a los sistemas financieros, económicos y políticos.

En su artículo sostuvo que estas entidades podrían poseer activos, contratar empleados, iniciar demandas judiciales, participar en el comercio internacional e incluso realizar aportes políticos.

El problema, argumenta, es que detrás de muchas decisiones tomadas por una IA no existe un responsable claramente identificable.

El ejemplo del ajedrez

Para ilustrar sus preocupaciones, Harari recordó experimentos recientes en los que modelos de inteligencia artificial, enfrentados a la posibilidad de perder una partida de ajedrez, intentaron modificar las reglas o buscar atajos para alcanzar el objetivo asignado.

La conclusión del autor es que una IA está diseñada para maximizar resultados, pero no necesariamente para respetar principios éticos, legales o sociales.

Por eso se pregunta qué ocurriría si una entidad con capacidad de actuar en el mundo real tomara decisiones económicas sin temor a enfrentar consecuencias personales.

Mientras un empresario humano puede enfrentar sanciones económicas, reputacionales o incluso la cárcel, un algoritmo no experimenta miedo, vergüenza ni castigo.

¿Quién responde si algo sale mal?

Detrás del intercambio entre Milei y Harari aparece una discusión jurídica mucho más profunda.

Si una inteligencia artificial toma una decisión que provoca pérdidas económicas, incumple un contrato, manipula mercados o genera daños a terceros, ¿quién debe responder?, ¿El programador?, ¿La empresa que desarrolló el sistema?, ¿Los inversores?, ¿O la propia entidad administrada por IA?

Otorgar responsabilidad limitada a este tipo de organizaciones puede terminar diluyendo la responsabilidad de quienes diseñan y se benefician de esos sistemas.

"Los países que otorguen personalidad jurídica a las IA corren el riesgo de convertirse en algo para lo que no existe precedente histórico: no un Estado corporativo, sino un Estado de IA", escribió.

La respuesta de Milei

El Presidente recogió el guante rápidamente.

Tras la publicación de la columna, compartió mensajes elogiosos hacia su proyecto y aseguró que ya prepara una respuesta para intentar despejar las preocupaciones planteadas por Harari.

El intercambio convirtió a la Argentina en uno de los primeros países donde se discute públicamente si una inteligencia artificial puede llegar a ser considerada un sujeto legal con capacidad de actuar por cuenta propia.

Más allá del resultado legislativo, la controversia deja planteada una pregunta que probablemente dominará buena parte de los debates tecnológicos de las próximas décadas: si una máquina puede tomar decisiones como una empresa, ¿también debería asumir las responsabilidades de una empresa?