A pocos días de las elecciones del claustro de graduados de la Facultad de Derecho de la UBA, el abogado, docente y consejero directivo Adrián Famá lanzó fuertes críticas contra el Gobierno nacional por el conflicto en torno al financiamiento universitario y aseguró que la situación actual contradice principios básicos del sistema institucional argentino.
Durante una entrevista en El Living de NewsDigitales con la abogada y comunicadora Aldana San José, Famá sostuvo que el Ejecutivo desconoce una ley que fue ratificada por el Congreso y alertó sobre las consecuencias que eso puede tener para la autonomía de las universidades públicas.
“Lo que pasa con la ley de financiamiento universitario va en contra de lo que explico a mis alumnos”, afirmó el candidato de la lista ADN-FAP, quien además se desempeña como profesor en la Facultad de Derecho y en el CBC de la Universidad de Buenos Aires.

Famá explicó que la Ley de Financiamiento Universitario fue aprobada por el Congreso, vetada por el Poder Ejecutivo y posteriormente ratificada con los dos tercios necesarios por ambas cámaras, una mayoría agravada que consideró excepcional dentro del sistema legislativo argentino.
“Uno diría que la ley está vigente y debe aplicarse. Sin embargo, eso no está ocurriendo porque el propio Gobierno decidió judicializarla”, cuestionó. Para el docente, esa situación genera una contradicción institucional que resulta difícil de explicar incluso en las aulas universitarias.
Según planteó, el conflicto excede la discusión presupuestaria y abre un debate más profundo sobre el modelo universitario argentino. En ese sentido, advirtió que la falta de recursos no sólo afecta el funcionamiento cotidiano de las casas de estudio, sino que también impacta sobre su capacidad de autogobierno.
“La autonomía universitaria implica que las universidades se administren a sí mismas. Pero si no reciben los fondos que les corresponden, esa autonomía termina siendo limitada en los hechos”, señaló.
Durante la entrevista, Famá reivindicó el rol histórico de la educación superior gratuita como herramienta de movilidad social ascendente y aseguró que la universidad pública permitió que generaciones de argentinos accedieran a oportunidades que de otro modo hubieran sido inaccesibles.
“Mi padre era taxista y mi madre comerciante. Probablemente me hubiera resultado mucho más difícil acceder a una educación superior de calidad si no hubiera existido la universidad pública”, ejemplificó.
Además, consideró que la discusión sobre el financiamiento debe estar vinculada a una estrategia de desarrollo nacional y cuestionó que no exista una política universitaria articulada con los objetivos productivos que el propio Gobierno dice impulsar.
En esa línea, sostuvo que la expansión de nuevas industrias y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial demandarán profesionales cada vez más especializados, por lo que reducir la inversión educativa sería una decisión contradictoria.

Famá también se refirió a las tensiones entre el Gobierno y distintos sectores del periodismo. Desde una mirada jurídica, consideró preocupantes los antecedentes que pueden generarse cuando desde el poder político se impulsan restricciones o descalificaciones hacia la prensa.
“Siempre es condenable cualquier posicionamiento que limite o vulnere la libertad de prensa. El problema es que los antecedentes que se construyen hoy pueden ser utilizados mañana por otros gobiernos”, sostuvo.
Asimismo, señaló que algunas prácticas observadas en la actualidad resultan difíciles de compatibilizar con una concepción clásica del liberalismo, que históricamente tuvo entre sus pilares la defensa de las libertades individuales frente al Estado.
Las declaraciones de Famá se dieron en el marco de la campaña para las elecciones del claustro de graduados de la Facultad de Derecho de la UBA, que se desarrollarán entre el 9 y el 11 de junio.
El abogado buscará renovar su banca como representante de la minoría en el Consejo Directivo y aseguró que uno de sus principales objetivos será fortalecer el vínculo entre los graduados y la universidad, además de impulsar una mayor participación en la vida institucional de la facultad.
“Queremos una facultad más plural, con más participación y más conectada con quienes se graduaron y hoy están ejerciendo la profesión”, concluyó.
