La yerba mate tuvo su primera gran cita mundial. Y la convocatoria superó todas las expectativas. Con casi 4.000 asistentes, más de 400 muestras evaluadas y una red de actividades distribuidas en tres continentes, el Mundial de la Yerba Mate 2026 cerró su edición inaugural en Buenos Aires con números récord y la ambición de consolidarse como el principal evento internacional dedicado a la infusión.
Durante tres jornadas, entre el 5 y el 7 de junio, el Museo del Mate, sobre la Avenida de Mayo, se convirtió en el epicentro de una celebración que reunió a productores, especialistas, divulgadores, consumidores y referentes de la cultura matera de distintos países.
El corazón del encuentro fue el Fan Fest, una propuesta abierta al público que incluyó degustaciones, talleres, paneles de cata, actividades interactivas y espacios de exhibición para productores de Argentina, Brasil y Paraguay. Según la organización, más de 170 horas de contenido fueron desarrolladas durante el evento con el apoyo de 235 voluntarios.

Pero uno de los aspectos más destacados del certamen se desarrolló puertas adentro. Un jurado internacional integrado por especialistas de distintos países analizó a ciegas más de 400 muestras de yerba mate bajo protocolos similares a los utilizados en los grandes concursos internacionales de vinos y destilados.
Los expertos evaluaron características como aroma, color, sabor, textura y equilibrio para determinar cuáles alcanzaban los estándares de excelencia definidos por la organización.
“Es un récord único poder evaluar más de 400 muestras. De hecho, las evaluaciones con el jurado las comenzamos un día antes de lo previsto”, señaló Marcos Francisca, director técnico de las catas.

Como resultado de ese proceso se otorgaron 313 medallas. Fueron 59 distinciones Gran Oro, 93 medallas de Oro, 85 de Plata y 76 de Bronce, además de reconocimientos especiales para distintas categorías vinculadas con origen, tipicidad, molienda y escala de producción.
Los organizadores remarcaron que el sistema de premiación no enfrenta a las marcas entre sí, sino que reconoce a todos los productos que alcanzan determinados niveles de calidad, siguiendo un esquema habitual en concursos internacionales de bebidas.

Otro de los datos que llamó la atención fue la dimensión internacional alcanzada por una bebida históricamente asociada al Cono Sur. Además de Buenos Aires, el Mundial tuvo 13 subsedes oficiales distribuidas en seis países y tres continentes.
Las actividades se replicaron en ciudades como Lungro, en Italia; Valencia y Barcelona, en España; Auckland, en Nueva Zelanda; Sydney, en Australia; Dolores, en Uruguay; Punta Arenas, en Chile; y Guatemala, además de distintas localidades argentinas como Salta, Iguazú y Apóstoles.
“Esta red de subsedes no es solo logística: es la demostración de que la yerba mate ya es una bebida global”, afirmó Martín Gómez, director general del certamen.
La organización destacó además la participación de productores de diferentes escalas, desde grandes empresas hasta cooperativas, emprendimientos familiares y proyectos comunitarios vinculados a pueblos originarios. Entre ellos sobresalió la presencia de Ilexa, una iniciativa impulsada por mujeres guaraníes de Paraguay que recibió reconocimientos durante el evento.
La clausura contó con representantes del Senado de la Nación, funcionarios de Corrientes y Misiones y referentes de instituciones y empresas vinculadas al sector yerbatero.
Más allá de los números alcanzados, los impulsores del Mundial consideran que la principal conquista fue haber instalado una nueva plataforma de promoción internacional para la yerba mate.
“Lo cotidiano merece ser reconocido, y la yerba mate ya tuvo su primer Mundial”, resumió Nicolás Geiskko, director de Comunicación y Comercial del evento.