A menos de tres semanas del vencimiento para pagar el medio aguinaldo, numerosos municipios del interior de la provincia de Buenos Aires atraviesan una situación financiera cada vez más delicada. La caída de la coparticipación, la baja en la recaudación propia y la falta de fondos extraordinarios generaron un escenario que varios intendentes describen como crítico. Aunque la mayoría asegura que llegará a cumplir con los salarios, el margen de maniobra es cada vez más reducido.
Según un informe elaborado por el exlegislador Marcelo Daletto, las transferencias automáticas hacia los 135 municipios bonaerenses registraron una caída real durante los primeros meses del año. El impacto se siente especialmente en distritos del interior, donde los ingresos locales dependen en gran medida de la actividad económica y del cobro de tasas municipales que también muestran una fuerte retracción.
En paralelo, los intendentes presionan para que la Legislatura habilite una mayor flexibilidad en el uso del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal. Actualmente, una parte de esos recursos tiene destino específico y los jefes comunales reclaman poder utilizarlos para cubrir gastos corrientes, incluidos salarios y aguinaldos.

La discusión quedó atrapada en la interna política bonaerense. Mientras el gobierno de Axel Kicillof sostiene que la decisión depende de la Legislatura, los bloques opositores y el oficialismo no logran alcanzar acuerdos. Con el Mundial de fondo y una actividad parlamentaria reducida, varios intendentes temen que la definición llegue demasiado tarde.
La situación más extrema se registra en municipios que ya declararon emergencias económicas. En Azul, el intendente Nelson Sombra mantiene vigente una emergencia financiera que obligó incluso a desdoblar pagos en el pasado. En Coronel Rosales, Rodrigo Aristimuño admitió públicamente las dificultades para reunir fondos y afrontar obligaciones básicas.

También hubo medidas de ajuste en distritos como Guaminí, Saavedra y Tapalqué, donde se congelaron salarios políticos, se redujeron bonificaciones y se recortaron gastos administrativos. Las decisiones apuntan a preservar el pago de haberes y evitar escenarios más complejos durante el segundo semestre.
Otros municipios intentan transmitir tranquilidad. En Bragado, el intendente Sergio Barenghi confirmó que el aguinaldo se abonará incluso antes de la fecha prevista. En Colón, Waldemar Giordano sostuvo que el pago está garantizado, aunque reconoció que será necesario un importante esfuerzo financiero.
Más allá de las diferencias partidarias, el diagnóstico comienza a repetirse entre intendentes del radicalismo, el peronismo y los espacios vecinalistas. La preocupación ya no pasa únicamente por el aguinaldo de junio sino por la sustentabilidad financiera de los municipios hacia 2027. Con menos recursos y mayores demandas sociales, muchos jefes comunales advierten que la crisis fiscal dejó de ser una amenaza futura para convertirse en un problema presente.