09/06/2026 - Edición Nº1218

Política

Memoria, Verdad y Justicia

José León Suárez: los fusilamientos que marcaron una grieta de sangre en la Argentina

09/06/2026 | El levantamiento contra la Revolución Libertadora terminó con 34 muertos, ejecuciones sumarias y uno de los episodios más dramáticos de la historia política argentina.



La noche del sábado 9 de junio de 1956 el Luna Park vibraba con la pelea entre el argentino Eduardo Lausse y el chileno Humberto Loayza por el título sudamericano de los medianos. Mientras el país seguía las alternativas del combate por la radio, se desarrollaba una sublevación militar y civil que buscaba derrotar a la Revolución Libertadora y abrir el camino para el regreso de Juan Domingo Perón.

Lo que siguió fue una de las represiones más severas registradas hasta entonces en la historia argentina. Al frente de la insurrección se encontraban los generales Juan José Valle y Raúl Tanco, quienes confiaban en que el profundo descontento social existente tras el derrocamiento de Perón generaría una adhesión masiva al movimiento. La expectativa nunca se concretó.

Las fuerzas policiales -leales al gobierno de facto- reaccionaron con rapidez y lograron neutralizar los principales focos rebeldes en cuestión de horas. Los cuadros más comprometidos fueron detenidos y, posteriormente, fusilados por decisión del Poder Ejecutivo Nacional. El saldo final fue de 34 muertos.

Aramburu y la ley marcial

El gobierno ya tenía información sobre los preparativos del alzamiento. Por esa razón, el viernes 8 de junio se ordenó la detención preventiva de varios dirigentes sindicales. Al día siguiente, el dictador Pedro Eugenio Aramburu firmó el decreto que establecía la Ley Marcial en todo el territorio nacional.

Posteriormente rubricó otras disposiciones que habilitaron la aplicación de la pena de muerte como castigo ejemplificador y establecieron la nómina de quienes serían ejecutados. La respuesta oficial fue inmediata y contundente.

El peronismo prohibido

El objetivo político de los sublevados era desplazar a la Revolución Libertadora y restablecer el orden constitucional que permitiera el regreso de Perón desde el exilio. La proclama revolucionaria, elaborada por el Movimiento de Recuperación Nacional y firmada por Valle y Tanco, denunciaba que el país estaba sometido a una "minoría despótica" sostenida por "el terror y la violencia". El contexto político era particularmente tenso.

Desde marzo de ese mismo año estaba vigente el Decreto 4161, que prohibía la utilización de símbolos, imágenes y hasta la mención de términos vinculados al peronismo, incluyendo los nombres de Juan Domingo Perón y Eva Perón. La proscripción política alcanzaba niveles inéditos.

Los focos de la rebelión

El principal centro militar de operaciones fue el Regimiento 7 de Infantería de La Plata, que permaneció bajo control rebelde durante algunas horas. En La Pampa, los insurrectos lograron ocupar una comisaría y una emisora radial durante aproximadamente un día.

Mientras tanto, en el conurbano bonaerense se desarrollaban otros operativos vinculados al levantamiento. En Lanús fue detenido el grupo encargado de interferir la transmisión radial de la pelea Lausse-Loayza para difundir la proclama revolucionaria.

Generales Valle y Tanco.

En Florida, partido de Vicente López, la Policía de la Provincia de Buenos Aires allanó una vivienda y arrestó a diez hombres acusados de participar en la conspiración. Aquellas detenciones tendrían consecuencias trágicas.

José León Suárez y la masacre

Entre el 10 y el 12 de junio continuaron las ejecuciones en distintos puntos del país, incluyendo La Plata, Campo de Mayo y los basurales de José León Suárez. Fue allí donde se produjo el episodio que con el paso de los años se convertiría en símbolo de aquellos acontecimientos.

Varios detenidos fueron trasladados y fusilados sin proceso judicial. Algunos sobrevivieron a los disparos y lograron escapar. La reconstrucción posterior realizada por Rodolfo Walsh en "Operación Masacre" transformó aquellos hechos en una referencia obligada de la memoria política argentina y del periodismo de investigación.

El destino de Valle y Tanco

La suerte de los dos principales líderes del levantamiento fue dispar. Juan José Valle fue capturado y fusilado. Su esposa intentó entrevistarse con Aramburu -ambos oficiales fueron compañeros de promoción en el Colegio Militar de la Nación- para solicitar clemencia, pero el mandatario se negó a recibirla.

Almirante Isacc Rojas y general Pedro Eugenio Aramburu.

Raúl Tanco, en cambio, logró refugiarse en la Embajada de Haití y posteriormente partió al exilio en Venezuela. Recién pudo regresar al país en 1964. Murió en 1977. Al dictador Aramburu lo esperaba otro destino: en 1970 fue secuestrado y fusilado por la organización guerrillera Montoneros.