El 14 de junio de 2015, hace exactamente 11 años, Santa Fe protagonizaba una de las elecciones más reñidas y recordadas de la historia política argentina.
En una definición voto a voto y con tres candidatos separados por apenas un punto y medio, el socialista Miguel Lifschitz lograba imponerse en la carrera por la Gobernación en una verdadera elección de tres tercios.
La disputa fue tan cerrada que la incertidumbre se extendió más allá de la noche electoral y obligó a esperar el escrutinio definitivo para conocer al ganador. En el cuarto distrito electoral del país, más de dos millones y medio de santafesinos estaban habilitados para elegir gobernador, legisladores provinciales, intendentes y concejales.
La elección general estuvo precedida por unas Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que habían dejado al oficialista Frente Progresista Cívico y Social en una situación delicada y anticipaban una competencia extremadamente ajustada.
El desempeño del socialismo en aquellas primarias obligó a replantear estrategias y fortalecer la alianza integrada por ocho partidos, mientras que el PRO y el peronismo aparecían con posibilidades concretas de quedarse con la gobernación.
Las encuestas y los propios candidatos coincidían en que la definición sería voto a voto.
Con el 93,5% de las mesas escrutadas, Miguel Lifschitz obtenía el 30,72% de los votos y aventajaba por apenas unas décimas al candidato del PRO, Miguel Del Sel, que alcanzaba el 30,6%. Detrás de ambos aparecía Omar Perotti, del Frente Justicialista para la Victoria, con el 29,2%.
La diferencia entre el primero y el tercero era de apenas un punto y medio, un escenario inédito que convirtió aquella jornada en una de las más ajustadas de las últimas décadas en la provincia.
Más atrás se ubicaban Oscar Martínez, del Frente Renovador, con el 3,6%, y Octavio Crivaro, del Frente de Izquierda, con el 2,3%. La participación electoral superó el 75% del padrón.
A medida que avanzaba el escrutinio provisorio, dirigentes del Frente Progresista comenzaron a difundir los resultados de las denominadas "mesas testigo", un sistema estadístico utilizado habitualmente en la provincia.
Rodeado por referentes como Hermes Binner, Antonio Bonfatti y Margarita Stolbizer, Lifschitz se mostraba confiado y afirmaba: "Sabíamos que sería una elección difícil y peleada voto a voto, pero nuestros números nos permiten asegurar el triunfo en Santa Fe". Incluso anticipó que la diferencia final sería cercana al medio punto.
Ya en tono de gobernador electo, agregaba: "Hemos escuchado al electorado, sabemos cuáles son las cosas a corregir, pero tenemos una propuesta para seguir avanzando, seremos un gobierno de diálogo". Además, felicitó a sus adversarios y llamó a construir consensos.
Sin embargo, tanto el PRO como el peronismo rechazaron reconocer inmediatamente la victoria socialista.
Desde el comando macrista, el entonces candidato a vicegobernador Jorge Boasso cuestionó los festejos y calificó la situación como "una payasada".
Poco después, Mauricio Macri apareció junto a Miguel Del Sel, Carlos Reutemann y Gabriela Michetti para poner en duda los números difundidos por el oficialismo.
"No está bueno lo que está haciendo el socialismo, lo digo con dolor, hicieron un festejo cuando está lejos de ser una realidad", sostuvo el entonces líder del PRO.
Y añadió: "Nosotros también sabemos de matemáticas. Tenemos una ventaja del 0,7 por ciento a favor de Miguel".
Por su parte, Omar Perotti pidió prudencia y recordó que las proyecciones del socialismo habían fallado durante las PASO: "Nuestras mesas no coinciden con las del oficialismo, les pido prudencia y cautela".
El dirigente justicialista insistió en que la escasa diferencia obligaba a esperar el conteo definitivo: "Estamos obligados a esperar. Acá se necesita legitimidad para ganar".
La noche electoral también dejó otra buena noticia para el oficialismo provincial: la reelección de Mónica Fein como intendenta de Rosario.
Según el escrutinio provisorio, la dirigente socialista obtenía alrededor del 30,2% de los votos, seguida por Ana Martínez, del PRO, con el 28%, mientras que Roberto Sukerman, del Frente para la Victoria, alcanzaba el 22,9%.
Tras conocerse las proyecciones, Fein celebró: "En Rosario ganó el Frente Progresista". Y prometió: "Vamos a trabajar desde mañana mismo para seguir fortaleciendo al Frente Progresista, ganamos con todos y con todos vamos a gobernar".
La intendenta destacó además la importancia de construir acuerdos y convocó a todos los sectores políticos y sociales a trabajar por la ciudad.
Finalmente, el escrutinio definitivo confirmó el triunfo de Miguel Lifschitz, quien sucedería a Antonio Bonfatti y permitiría al socialismo continuar al frente de Santa Fe por cuarto mandato consecutivo.
Aquella elección de 2015 quedó en la historia por su extrema paridad y por haber reflejado una provincia dividida en tres fuerzas de peso similar, en una disputa que mantuvo la incertidumbre hasta el recuento final y que aún hoy es recordada como una de las definiciones más apasionantes de la política santafesina.