La Libertad Avanza aparece desnuda luego de mucho tiempo de homogeneidad y dominio central de la escena pública. El provocativo video de Patricia Bullrich con la letra de Tita Merello “Se dice de Mí”, dejándose ver con dirigentes opositores y terminado en un laberinto con tres salidas, presidencia, vice o jefatura de gobierno porteño, más que una amenaza, es una provocación.
En el mientras tanto, la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien había rechazado el ingreso a su organismo del ex intendente Diego Valenzuela por motivos jamás explicitados, ahora aceptó que uno de los referentes más cercanos a la senadora, Martín Cullato, quede en el puesto de Federico Angellini, también cercano a la Bullrich, como subsecretario de Política Territorial.
Se fijan si voy, si vengo o si fui
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 8, 2026
Se dicen muchas cosas 🎶 pic.twitter.com/3hiRSf87jD
Angellini se fue a trabajar con el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, quien la semana pasada recibió a Mauricio Macri y le exigió que no se promoviera para un segundo tiempo si la máxima ambición es solo cuidar la Ciudad de Buenos Aires. “Si vas a arreglar con Milei, dejá, que cada uno puede hacerlo solo”, fueron, palabras más, palabras menos, las escuchadas por el ex presidente de la Nación.
Pero lo que Bullrich provocó fue algo peor. Que todos aquellos que estaban atrapados en un espacio al que entraron en un momento de expansión ahora vean una puerta de salida. “Si me rompen mucho las pelotas, me voy con Patricia”, ya empiezan a amenazar. Solo de boca. Después, obligados a definirse, siguen participando, relegados, marginados, pero con la posibilidad de estar.
Ahora bien. ¿Querrá Patricia Bullrich ser la encargada de renovar La Libertad Avanza o reinventar Juntos por el Cambio? Hoy por hoy ninguna de las dos variables parece muy cercana. Si bien ella se tomó nota que dentro del espacio de los Milei ella está más cerca de padecer las penurias de Victoria Villarruel, sabe que la necesitan. Y mientras que tenga ese elemento en su favor, irá entrando o saliendo del juego tal cual le convenga. “No se va a sobregirar, olvídate… Pero mejor que al gobierno no le vaya tan bien como quieren porque sino la tiran antes que nadie”, razonó alguien que conoce muy bien la matriz del pensamiento anarco libertario.
En su momento, Bullrich, con el acompañamiento directo de Valenzuela, habían propuesto crear una corriente interna dentro de La Libertad Avanza llamada Apertura Republicana que, por supuesto, no prosperó. A poco de andar la hermana presidencial le exigió que no continuara. Pero muchas de esas “viudas” hoy están nuevamente encantadas por ser parte de algo que los posicione desde otro lugar, equidistante de lo que armen Sebastián Pareja, el único autorizado, o lo que ya tiene Diego Santilli.
Esta semana, un nuevo escándalo fue protagonizado por el bloque libertario en General San Martín. Aquí, quien fue ya nominado como candidato es el relator Daniel Mollo, quien antes de viajar a los Estados Unidos por el Mundial había anudado que por su licencia asumiría su primer suplente, originaria del PRO, María Eugenia Quinoa. Sin embargo, quince días después, uno de sus asesores, Alejandro Keck, reclamó ese lugar por el cumplimiento del cupo. Se va un hombre, entra un hombre, dice.
En el grupo de Whatsapp de los concejales todo es furia, pase de facturas e insultos. Si bien no alcanza ese grado de beligerancia, en todos los distritos del Gran Buenos Aires pasa algo parecido. Al parecer, el cambio de coordinador en la Primera Sección Electoral provocó cambios que los antiguos no quieren aceptar al tiempo que se preguntan cómo terminará la relación entre Luciano Olivera, el nuevo encargado de poner en orden la tropa libertaria en la región, con Ramón “Nene” Vera, autoproclamado candidato a gobernador, con un inusual buen diálogo con voceros de Las Fuerzas del Cielo.
Algunos dirigentes del peronismo kirchnerista renovador se habían empezado a estirar luego de dos años de tensiones provocados por lo que podía ser una guerra total entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof.
Producto del diálogo que mantuvieron para organizar el velatorio de El Indio Solari, ambos intercambiaron un par de cruces telefónicos al respecto. Uno, el hijo de los dos presidentes, como representante de la familia movilizante, y el otro, como ejecutor de sus deseos.
Sin embargo, esa “ventana de oportunidades”, no será utilizada. Y el diálogo volverá a cortarse hasta un nuevo acontecimiento o, directamente, no se retomará. Es que el episodio de El Indio deja a las claras cuál es la lógica de la relación que hoy está en tensión.
Máximo Kirchner, en esta ocasión, fue el representante de El Indio. En la política hace lo mismo pero en función de la herencia política de su madre, Cristina Fernández de Kirchner. Kicillof no quiere ser sometido a hacer lo que ella y él quieren, a diferencia de lo que pasó con el velatorio, que se respetó el deseo de la familia Solari.
El recuerdo de la pésima presidencia de Alberto Fernández es para ambos actúa como un diario del día anterior, es decir, que ya se sabe cómo se dio todo. Kicillof no quiere ser Fernández, maniatado, siempre a tiro de la presión de quienes “le dieron la Presidencia” mientras que a Kirchner no le interesa repetir una alianza donde no podía hacer lo que a él más le convenía ni Fernández les daba demasiada atención a las cartas de su vice.