El Gobierno nacional intensificó las negociaciones para avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una de las reformas políticas que la administración de Javier Milei considera prioritarias para los próximos meses. Aunque en las últimas semanas logró sumar apoyos de varios gobernadores, en la Casa Rosada reconocen que los votos todavía no están garantizados y que la discusión legislativa seguirá abierta.

La estrategia oficial combina negociaciones con las provincias y conversaciones dentro del Congreso. El ministro del Interior, Diego Santilli, junto al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem, encabezan los contactos con los mandatarios provinciales para construir una mayoría que permita avanzar con la iniciativa. Al mismo tiempo, el oficialismo trabaja sobre los bloques legislativos para reducir las resistencias que todavía existen incluso entre sectores dialoguistas.
Entre los mandatarios que expresaron públicamente su respaldo aparecen Rogelio Frigerio en Entre Ríos, Marcelo Orrego en San Juan y Juan Pablo Valdés en Corrientes, quienes coincidieron en cuestionar el costo económico y operativo de las elecciones primarias.
También se sumaron el catamarqueño Raúl Jalil y, según trascendió tras reuniones con funcionarios nacionales, el neuquino Rolando Figueroa, aunque este último evitó hacer declaraciones directas sobre el proyecto. En el caso de Alfredo Cornejo, el gobernador de Mendoza decidió acompañar la eliminación de las PASO nacionales, aunque pretende conservar ese mecanismo dentro de su provincia para ordenar la futura sucesión local.

Sin embargo, no todos los gobernadores están alineados con la propuesta libertaria. Algunos mandatarios plantean modificaciones al texto original y otros directamente rechazan la eliminación. Entre ellos aparece el tucumano Osvaldo Jaldo, uno de los principales defensores de la continuidad del sistema de primarias.
Mientras el Ejecutivo suma respaldos provinciales, la discusión también atraviesa al Congreso. En la Cámara de Diputados, el presidente del cuerpo, Martín Menem, trabaja para consolidar una mayoría que permita llevar la iniciativa al recinto. En el Senado, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, mantiene negociaciones con aliados y bloques provinciales para intentar destrabar apoyos.

La senadora viene de semanas complejas tras las dificultades para avanzar con otros proyectos impulsados por el Gobierno. Por eso, el oficialismo decidió evitar nuevas derrotas parlamentarias y postergar definiciones hasta contar con números más sólidos. Las conversaciones son coordinadas además por el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, quien participa de las negociaciones con sectores dialoguistas.
En la Casa Rosada consideran que el margen para avanzar con la reforma política es limitado. El inicio del Mundial y la consecuente reducción de la actividad parlamentaria podrían ralentizar el tratamiento legislativo, por lo que el Gobierno busca acelerar acuerdos durante las próximas semanas.

Aunque la eliminación de las PASO sigue siendo una prioridad para Javier Milei, el escenario todavía aparece abierto. Los respaldos de varios gobernadores fortalecieron la posición oficialista, pero las diferencias entre provincias, los reparos de algunos aliados y la falta de una mayoría consolidada mantienen la definición en suspenso. Por ahora, el Gobierno logró sumar apoyos importantes, pero todavía está lejos de tener asegurada la sanción definitiva de una de las reformas que considera clave para rediseñar el sistema político argentino.