Paramount reveló sus ambiciosos planes de producción televisiva de cara al final de la década, proyectando el lanzamiento de 40 series propias para el año 2030. Actualmente, la empresa comandada por David Ellison ya cuenta con cerca de 30 proyectos en diferentes etapas de desarrollo. Esta información salió a la luz a raíz de un documento legal vinculado a la demanda de un grupo de usuarios que intenta frenar la histórica fusión de 110 mil millones de dólares entre la compañía y Warner Bros. Discovery.
El verdadero potencial de esta alianza se reflejará en la escala que alcanzará el catálogo conjunto de ambas corporaciones en los próximos cuatro años. Según el documento presentado ante la justicia el pasado 3 de junio para desestimar la demanda, la unión de las divisiones televisivas generará un volumen masivo de contenido. En el texto se asegura que: “Cuando se combine con los estudios de televisión de Warner Bros., esa producción aumentará a alrededor de 170 programas, y la empresa combinada invertirá en aumentar ese número aún más. Dicho aumento de contenido también respaldará la competitividad del servicio de transmisión de la empresa combinada y brindará a los consumidores el beneficio de una mayor variedad y elección”.

Para financiar este notable incremento en la oferta de entretenimiento, Paramount planea aprovechar las sinergias derivadas de la fusión, calculadas en más de 6 mil millones de dólares. Los ejecutivos explicaron que este ahorro se logrará principalmente mediante la unificación de herramientas tecnológicas, la migración a un sistema único de planificación empresarial y la consolidación de las plataformas de streaming. Asimismo, se implementarán medidas de eficiencia corporativa en áreas clave como las compras a proveedores, la optimización de los espacios físicos y la reestructuración de las operaciones del día a día.
Este plan televisivo complementa la estrategia previamente anunciada por el director ejecutivo, David Ellison, quien ha manifestado su intención de acelerar el ritmo de la división cinematográfica hasta alcanzar las 30 películas anuales, respetando una ventana mínima de 45 días en salas de cine. Entre otras promesas comerciales, el directivo se comprometió a mantener la compra y el licenciamiento de propiedades intelectuales a terceros, preservar los periodos de distribución de formatos hogareños y garantizar que la prestigiosa cadena HBO continúe operando de manera completamente independiente.

A pesar de estas proyecciones, la fusión enfrenta la resistencia de cinco suscriptores que alegan que el acuerdo viola las leyes antimonopolio, específicamente la Sección 7 de la Ley Clayton. Los demandantes sostienen que la unión otorgará a la nueva entidad la capacidad y el incentivo de subir tarifas, reducir la oferta de títulos, bajar los estándares de calidad y endurecer las condiciones de distribución. Por el contrario, Paramount ha calificado el recurso ante un tribunal de California como un intento erróneo y torpe de politizar la legislación de competencia, fijándose una audiencia clave para el próximo 16 de julio.
La batalla legal y regulatoria se libra en múltiples frentes de manera simultánea mientras los accionistas ya han dado su visto bueno para cerrar el trato, idealmente en julio. Mientras la empresa busca el aval de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para que inversores extranjeros asuman el 49,5% del capital, las autoridades del Reino Unido y de la Unión Europea mantienen investigaciones abiertas con plazos límite en agosto y julio respectivamente. En caso de que las presiones de varios fiscales estatales de EE. UU. o los reguladores logren derribar el acuerdo de forma definitiva, Paramount se enfrentará a una penalización financiera, debiendo abonar a Warner Bros. una tarifa de rescisión de 7 mil millones de dólares.