El último amistoso de la Selección Argentina antes del Mundial 2026 dejó una postal de color. En el Jordan-Hare Stadium de Alabama, Argentina venció 3-0 a Islandia con goles de Valentín Barco, Lionel Messi de penal y Thiago Almada.
Cuando el árbitro pitó el final, un rival se acercó al capitán argentino con una pregunta singular y se llevó un abrazo que recorrió las redes en cuestión de minutos. La frase fue corta y directa: "¿Te acordás quién soy?".
Quien hablaba era Andri Gudjohnsen, delantero islandés de 24 años nacido en Londres en 2002, hoy una de las cartas ofensivas de su selección. Su apellido lo conectaba directamente con una etapa clave de la carrera de Messi: la del Barcelona del tiqui-taca y las Champions.
El padre del jugador islandés, Eidur Gudjohnsen, vistió la camiseta del Barça entre 2006 y 2009 y compartió plantel con Messi durante cuatro temporadas. En ese período el club ganó 6 títulos, 4 nacionales y 2 internacionales, incluida una de las pocas Champions League del histórico de la institución catalana.

En ese momento, Andri era apenas un chico de 4 o 5 años que acompañaba a su padre a los entrenamientos en la Ciudad Deportiva del club. Por las instalaciones del Barça también pasaba un joven Messi que recién empezaba a vestirse de leyenda y que cruzaba pelotas y saludos con los hijos de los compañeros de vestuario.
Después del partido, el capitán argentino contó la escena con su tono habitual, casi pidiendo disculpas. "Me dijo, '¿te acordás quién soy?'. La verdad que me sorprendió en ese momento", relató en zona mixta.
Y siguió: "Después me dijo que era el hijo de Gudjohnsen. No me acuerdo la verdad, él era chiquito. Me acuerdo de haberlo visto, que esté con el padre en algún entrenamiento. Pero no me acordaba, era muy chico". El intercambio terminó con un abrazo prolongado y la promesa de cambiar camisetas en el vestuario.
Más allá del momento Gudjohnsen, el partido en Alabama tuvo otra postal para el archivo grande. Con el gol de penal, Messi rompió un récord histórico de Ángel Labruna en la Selección argentina y se metió un escalón más arriba en la tabla de máximos artilleros del fútbol argentino de todos los tiempos.
A menos de una semana del debut del 16 de junio frente a Argelia en Kansas City, la imagen del capitán argentino abrazado al hijo de un excompañero del Barcelona funciona como un cierre simbólico de la última prueba antes del Mundial.
Y como un puente generacional entre el equipo que cambió la historia del club catalán y el delantero islandés que ahora va a pelear el mismo grupo que su padre soñó alguna vez.