Trece años después de uno de los femicidios que más impactó a la sociedad argentina, la ausencia de Ángeles Rawson sigue ocupando el mismo lugar en la vida de su familia. Este miércoles, al cumplirse un nuevo aniversario del asesinato de la adolescente de 16 años, su madre, Jimena Aduriz, compartió una carta en redes sociales que volvió a poner en palabras un dolor que el paso del tiempo no logró aliviar.
Lejos de cualquier mensaje institucional o conmemorativo, el texto fue un retrato íntimo de la hija que ya no está. De sus gestos cotidianos, de sus rutinas adolescentes y de todos los recuerdos que quedaron detenidos aquel 10 de junio de 2013.
"Cuánto pesa tu ausencia, es un ataúd en mi espalda que con el paso del tiempo se hace parte de ella", escribió Aduriz en una de las frases más conmovedoras de la publicación.
La mujer describió el vacío que dejó el crimen y la sensación de que, pese a los años transcurridos, el tiempo parece no haber avanzado. "Tantas cosas han pasado, tantos recuerdos que dejaron de crearse, y la paradoja que lo siento como si hubiera sido ayer", expresó.
En la carta también reconstruyó escenas domésticas que permanecen intactas en su memoria. Recordó a Ángeles con "el pelo enmarañado", arrastrando las pantuflas por la casa y atravesando sus mañanas de mal humor hasta sentarse a desayunar.

"Tu pelo enmarañado, arrastrando tus pantuflas, con tu mal humor hasta que te tomabas tu té con dos tostadas y ahí empezabas a sonreír", escribió.
También evocó el humor filoso de su hija y esa capacidad para encontrar siempre la observación justa que provocaba una carcajada familiar. "Tus comentarios graciosos que daban en el blanco, y nos hacías reír", recordó.
La despedida de la carta dejó al descubierto la dimensión de una pérdida que para ella sigue siendo imposible de procesar.
"Toda esa enorme vida de 16 añitos y tu futuro, eso te y me arrebataron. Hoy no puedo ser fuerte, mi amor. Mañana seguiré. Me duele demasiado, y te amo de la misma forma", concluyó.
Ángeles Rawson fue asesinada el 10 de junio de 2013, cuando regresaba de una clase de educación física e ingresó al edificio donde vivía junto a su familia en el barrio porteño de Palermo.
Las cámaras de seguridad registraron su llegada al inmueble de la calle Ravignani al 2300, pero la adolescente nunca alcanzó a entrar a su departamento.
Durante varias horas la investigación se concentró en su búsqueda. Sin embargo, horas después trabajadores de la Ceamse de José León Suárez hallaron un cuerpo entre los residuos transportados por un camión recolector. Poco después se confirmó que se trataba de la joven.

La investigación terminó apuntando a Jorge Mangeri, encargado del edificio y una persona conocida por la familia desde hacía años.
Durante el juicio se acreditó que el portero interceptó a Ángeles dentro del inmueble con fines de sometimiento sexual. La adolescente intentó defenderse y sufrió múltiples lesiones. Para evitar ser descubierto, Mangeri la asfixió hasta causarle la muerte.
Luego ocultó el cuerpo en una bolsa de residuos y lo retiró junto con la basura del edificio como parte de sus tareas habituales. Distintas pericias genéticas realizadas durante la investigación resultaron claves para vincularlo con el crimen.
En julio de 2015 fue condenado a prisión perpetua por el femicidio. Todavía se encuentra en la cárcel.