10/06/2026 - Edición Nº1219

Internacionales

Defensa brasileña

Embraer prioriza Gripen, C-390 y Super Tucano antes que un caza propio

10/06/2026 | La empresa brasileña prioriza el Gripen con Saab, el carguero C-390 y el Super Tucano antes que desarrollar sola un avión de combate.



Embraer cerró la puerta a una carrera propia para diseñar un caza de combate brasileño. Su director ejecutivo, Francisco Gomes Neto, afirmó que la compañía no planea desarrollar un avión de combate independiente y que está conforme con la asociación que mantiene con la sueca Saab. La decisión marca un límite estratégico: Brasil quiere fortalecer su industria militar, pero sin asumir solo el costo tecnológico de competir en el segmento más caro de la aviación. La apuesta es fabricar, integrar y exportar con socios, no duplicar capacidades desde cero.

El eje inmediato es el Gripen, el caza supersónico elegido por Brasil para modernizar su Fuerza Aérea. Embraer ya ensambló el primer Gripen en su planta de Gavião Peixoto, en São Paulo, como parte del contrato firmado con Saab. Esa línea podría apoyar futuras ventas regionales si la empresa sueca necesita capacidad adicional en Sudamérica. El Gobierno brasileño, además, mostró interés en adquirir 20 unidades más, lo que reforzaría el peso local del programa.

Brasil 


Brasil es un vasto país de Sudamérica que se extiende desde la Cuenca del Amazonas en el norte hasta los viñedos y las enormes cataratas del Iguazú en el sur.

Una industria con socios

La decisión de Embraer revela una lectura pragmática del mercado militar. Desarrollar un caza propio exige miles de millones de dólares, años de ingeniería, certificaciones, motores, radares, armamento integrado y clientes suficientes para amortizar la inversión. Para una empresa que ya tiene productos competitivos, el riesgo de abrir una línea completa de combate puede ser demasiado alto. Por eso el modelo Saab permite capturar tecnología y producción sin cargar con todo el costo financiero.

Embraer concentra sus recursos en el C-390 Millennium, su avión de transporte militar, y en el Super Tucano, una aeronave de ataque ligero con presencia internacional. Ese portafolio tiene más lógica comercial porque apunta a necesidades concretas de fuerzas aéreas que buscan transporte táctico, entrenamiento avanzado, vigilancia y apoyo cercano. El C-390 compite por contratos en países como India, Colombia y Chile. Brasil busca una defensa exportable, con productos que puedan venderse más allá de su propio presupuesto militar.


Embraer descarta un caza propio y apuesta por Saab, Gripen, C-390 y Super Tucano.

Autonomía posible

El debate de fondo es qué significa autonomía militar para una potencia regional. Tener industria propia no siempre implica fabricar cada pieza sin aliados. También puede significar dominar ensamblaje, mantenimiento, integración, entrenamiento y parte de la cadena tecnológica. En ese punto, Brasil intenta ubicarse como plataforma industrial, no como comprador pasivo. La cooperación con Saab le permite avanzar sin repetir el costo fiscal de un programa nacional completo.


Brasil consolida su industria militar con alianzas y no con un caza propio de Embraer.

Para América Latina, Embraer muestra una vía distinta a la dependencia total de proveedores externos. La región suele comprar defensa con poca transferencia tecnológica y escasa integración local. Brasil intenta capturar más valor dentro de su territorio, sostener empleo calificado y abrir mercados regionales. La pregunta económica es si ese modelo puede crecer sin subsidios permanentes y con demanda suficiente. El límite entre soberanía tecnológica y gasto improductivo estará en la capacidad de exportar.