La obligada pausa mundialista traerá algo de distracción a las enredadas pujas políticas por la que atraviesan los diferentes sectores en pugna. Alcanza con pararse en pequeños detalles para comprender la magnitud de por qué las razones principales de las idas y vueltas que encierran al Gobierno nacional o al peronismo, están originadas en el “fuego amigo”. Es decir, no obedecen al crecimiento de otra fuerza política sino a la dinámica propia que los lleva a generarse sus propias pujas.
A un año de la condena a Cristina Kirchner y luego de la muerte del Indio Solari, las muestras de acercamiento entre distintas facciones del peronismo son espasmos. Por ahora, las diferencias asoman como difíciles de acercar en un comportamiento lógico de los años preelectorales cuya característica principal es la pelea para estar en posición de negociar. Como sostuvo en su momento un experimentado dirigente nacional: “Las peleas no son para ganar, son para tener”.
El gobernador Axel Kicillof hace equilibrio. En una publicación en las redes sociales reiteró que Cristina Kirchner está presa injustamente, pero para los fanáticos de la expresidente no alcanza. Para ellos, el gobernador debería ponerse al frente de la campaña “Cristina Libre”. Y si es necesario, que salga con una bandera a la calle para mostrar que sus expresiones son verdaderas. “Ella no está enojada, está decepcionada con Axel”, suelta por estas horas un intendente que forma parte del círculo más cercano a Máximo Kirchner. La decepción es más compleja de recuperar que salir del enojo.
Es verdad que volvieron a contactarse Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Sucedió para organizar el velatorio del Indio Solari que murió el viernes pasado en su residencia de Villa Udaondo, partido de Ituzaingó. La relación de Solari con el kirchnerismo era más que conocida, y los funerales que se hicieron en Avellaneda le generó a más de uno la ilusión de dar el primer paso en la necesaria -para ellos- búsqueda de acercar posiciones. Al parecer, se trató sólo de un accionar puntual. Pero el paso está dado.
Un detalle poco conocido que sucedió en las horas posteriores a la muerte del Indio Solari es que la persona que nunca se despegó de él y su cuerpo es quien le sacó la última foto. Se trata de Gastón Daus, militante del peronismo de San Miguel que en la última elección fue candidato en la lista que encabezó el expresidente del PJ local y ahora concejal Juan José Castro. “Un militante que jamás hizo alarde de su estrecha relación con el Indio”, lo definen quienes lo tratan a diario. Cultor del más estrecho bajo perfil, tenía la llave de acceso a la intimidad del rockero que sólo era perforada por muy pocas personas. Una de ellas, Máximo Kirchner.
Las diferencias internas entre Kicillof y La Cámpora no se silenciaron por haberse conectado para organizar el multitudinario sepelio. Producto de cuitas no resueltas en otros tiempos hay quienes recomendaron observar por qué, por ejemplo, no estuvo Andrés “Cuervo” Larroque en los funerales. ¿La familia pidió que no estuviera? Comentarios de personas bien informadas en el entorno del líder de los Redondos.
Al parecer, detrás de esa historia se teje una mucho más escabrosa. Y tiene que ver con las propias pujas que se desatan en los territorios. En tiempos de vacas flacas y críticas por el uso de los recursos públicos ante “la motosierra de Milei”, desde la Provincia de Buenos Aires se suspendió el Programa alimentario Mesa y le generó un enorme inconveniente a muchos de los proveedores del Servicio Alimentario Escolar.
La molestia lleva a que las voces se alcen con más fuerza. Todas las miradas apuntan a funcionarios muy cercanos a Larroque en el Ministerio, que son los que tienen la responsabilidad de firmar las órdenes de pago y los pedidos. “Hay una estructura que la maneja Santiago Fidanza y que tiene a Juan Sorrentino como pieza clave”, cuenta uno de los proveedores más encumbrados. Y sostienen que todo está opuesto en función de construir la candidatura de otra funcionaria del mismo ministerio, Bernarda Meglia, esposa de Sorrentino.
Casualidades del destino, en Ituzaingó, al borde de la colectora de la Autopista del Oeste, cuelga un cartel que promociona a la joven candidata. ¿En esa locación funciona una empresa de logística que tiene que ver con el reparto de comida en la provincia? ¿Quién o quiénes son los dueños? Las respuestas amenazan con desatar un verdadero escándalo. No sería una buena noticia para el gobernador que se ventilen aspectos que lo dejarían, por ejemplo, muy lejos a Manuel Adorni. Como dice Cristina Kirchner, todo tiene que ver con todo.
En la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni movió el tablero interno del peronismo al plantear públicamente que Carlos Bianco debería ser el candidato a gobernador impulsado por Axel Kicillof para las elecciones de 2027.
La definición no fue menor. Berni no solamente destacó la lealtad y la formación política del actual ministro de Gobierno bonaerense, sino que reclamó que Kicillof genere las condiciones para transformarlo en una alternativa de poder.
Berni agregó una advertencia más profunda: el peronismo bonaerense está cerca de una fractura si Kicillof no logra conducir al conjunto del espacio. El señalamiento alcanza a La Cámpora, a sectores residuales del albertismo y a dirigentes que, según su diagnóstico, privilegian el cálculo individual por encima de una estrategia común.
Las declaraciones de Berni también volvieron a poner en circulación otros nombres propios. El senador elogió a Sergio Massa, a quien definió como una de las figuras más brillantes de la política argentina, y destacó la formación política de Máximo Kirchner. Las declaraciones de Berni fueron realizadas en El Living de NewsDigitales.
La reivindicación simultánea de Bianco, Massa y Máximo refleja una característica central del peronismo actual: existen dirigentes con capacidad de acumulación, pero todavía no aparece una conducción indiscutida.
Kicillof busca construir una alternativa nacional y ampliar su marco de alianzas. Massa conserva vínculos políticos, empresariales y territoriales. Máximo Kirchner intenta recuperar centralidad y mantener influencia dentro del universo peronista. Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo una referencia insoslayable, incluso con una capacidad operativa más limitada por su situación judicial.
Los pequeños ejemplos muestran la magnitud del problema. Nada se descubre en torno a la feroz interna que libran en lo más alto del poder Karina Milei y Santiago Caputo. Todo lo que a ellos rodea encuentra réplicas en mayor o menor medida. Por estas horas, estalló una capítulo de las pujas que ponen en crisis la forma en que se fue construyendo la Libertad Avanza en los territorios. Consecuencias lógicas de un partido político que irrumpió en la escena de manera inesperada para muchos.
En José C. Paz se están tirando con todo los libertarios. La concejal María Amoroso acusa al diputado provincial y uno de los máximos referentes de las Fuerzas del Cielo, Agustín Romo, de querer correrla del cargo porque ella responde a Karina Milei. El legislador, que es del distrito vecino, San Miguel, dice que él pidió que sea concejal pero que luego le dijo que tome licencia cuando una denuncia de Amoroso por supuesto acoso sexual del Dipy fue desmentida. Ella argumenta que Romo pactó con el poder político local que responde a Mario Ishii y menciona el nombre de Fabián Carballo, empresario ligado a Santiago Caputo pero antes a Sergio Massa.
Yo pedí para que Amoroso sea Concejal.
— Agustín Romo (@agustinromm) June 9, 2026
Yo le pedí la renuncia cuando salió la sentencia de primera instancia donde se comprueba que denunció falsamente al Dipy por abuso sexual.
Ella quiso apelar y como en el partido quieren su renuncia, yo le ofrecí que se pida licencia hasta…
El laberinto que muestra este caso se replica en otros distritos, donde los bloques se fracturan y cada concejal hace lo propio para subsistir ante dietas muy bajas. Pero aparece el mismo hilo conductor: la manera en que se armó la Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires tiene el sello del peronismo. Pretender ahora mostrar una pureza inexistente, es síntoma de estos tiempos. Donde lo verdaderamente profundo, escasea cada vez más.