El Argentina Open tiene raíces profundas: nació en 1927 en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, la célebre Catedral del tenis argentino. Durante décadas fue escenario de gestas de Guillermo Vilas, máximo campeón con ocho títulos, y de figuras internacionales como Rafael Nadal en 2015 o Carlos Alcaraz en 2023. Desde 2001 forma parte del circuito como ATP 250, consolidándose como el primer torneo de la temporada sobre polvo de ladrillo en Sudamérica.
Con ese rico historial, la ATP fue a la carga y adquirió la licencia con fondos del Public Investment Fund de Arabia Saudita, asegurando que el torneo permanezca en Buenos Aires hasta 2033. Sin embargo, a partir de 2029 se disputará en cancha dura y ascenderá a ATP 500, en línea con la creación de un nuevo Masters 1000 en Arabia Saudita en febrero de 2028. Este rediseño busca equilibrar el calendario y atraer a más jugadores de élite en la etapa previa a Indian Wells y Miami.
El cambio impactará de lleno en la Gira Dorada sudamericana, que incluye los torneos de Río de Janeiro y Santiago. El Río Open también evalúa pasar a pista dura, buscando atraer a jugadores de mayor ranking y evitar la fuga hacia torneos de Medio Oriente. La modificación podría debilitar la identidad de la gira, históricamente ligada a la arcilla, pero aumentaría su competitividad y atractivo global, con más puntos y premios en juego.
La transición exigirá una fuerte inversión: nuevas canchas duras, remodelación del court central del BALTC -que cumple 100 años en 2026-, mejoras en hospitalidad y ampliación de zonas comerciales. La ATP busca reducir torneos 250 y potenciar certámenes con más puntos y premios, siguiendo la tendencia de concentrar la élite en menos sedes pero con mayor impacto económico y mediático.

La visita en el pasado febrero de Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, fue clave para evaluar la cultura tenística argentina y garantizar que el torneo conserve su esencia. Tennium, actual operador, seguirá gestionando el evento por cinco años más, garantizando continuidad en la organización y adaptación al nuevo formato. La empresa ya trabaja en planes de modernización para que el BALTC se mantenga como epicentro del tenis en la región.
En 2026, el torneo presentó figuras como Lorenzo Musetti, Matteo Berrettini, Gael Monfils en su despedida, Francisco Cerúndolo y el campeón defensor João Fonseca. Además, se renovó la Fan Zone, se incorporó música en vivo y se presentó la mascota oficial “Mati el Mate”, reflejo de la identidad local. Estos elementos muestran cómo el torneo busca combinar tradición con innovación para mantener su atractivo.

Aunque el Buenos Aires Lawn Tennis Club fue fundado en 1892, su actual sede en Palermo se inauguró en 1926 y al año siguiente, en 1927, recibió por primera vez un torneo con participantes globales. Comenzó como Argentina International Championships en 1927, luego fue conocido como Campeonato del Río de la Plata, más tarde como Abierto de Sudamérica, y en distintos períodos llevó denominaciones comerciales como Copa AT&T o Copa Telmex. El nombre “Argentina Open” se consolidó recién en los años 2000, cuando ingresó en la categoría ATP 250.
A lo largo de su historia, el estadio recibió a grandes ídolos del tenis mundial y nacional. Por sus canchas pasaron leyendas como Guillermo Vilas, José Luis Clerc y David Nalbandian, además de estrellas internacionales como Björn Borg, John McEnroe, Rafael Nadal (foto abajo) y Carlos Alcaraz. Cada edición del torneo convirtió al BALTC en un escenario donde se mezclaron la tradición argentina con la elite global, consolidando su prestigio como una de las sedes más emblemáticas del circuito.
