La nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tendrá este jueves dos protagonistas con perfiles muy distintos, pero con potencial para aportar piezas importantes a la reconstrucción de los últimos días del astro. Por un lado, el empresario y abogado Víctor Stinfale, una de las personas que estuvo cerca de Maradona durante la operación por el hematoma subdural. Por el otro, Mariano Perroni, coordinador de enfermeros de la empresa Medidom y uno de los ocho acusados en el proceso.
La expectativa está puesta especialmente en el testimonio de Stinfale, quien ya había declarado en el debate anterior, luego anulado por el escándalo que derivó en la salida de la jueza Julieta Makintach. Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, el abogado volverá a relatar su participación durante la internación de Maradona en noviembre de 2020.
Su declaración adquiere relevancia porque fue uno de los testigos que cuestionó abiertamente el rol del neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los principales imputados. Según relató, durante la internación en la Clínica Olivos observó con preocupación el protagonismo que había adquirido el médico en las decisiones vinculadas a la salud del exfutbolista.
Stinfale recordó un episodio ocurrido antes de la intervención quirúrgica por el hematoma subdural. Contó que le manifestó a Maradona sus dudas sobre la capacidad de Luque para realizar la operación y que incluso mantuvo una fuerte discusión con el neurocirujano. Sin embargo, aseguró que fue el propio Diego quien decidió que fuera Luque quien lo operara.
Más allá de aquel episodio, el abogado también apuntó contra el abordaje médico que recibió el ex capitán de la Selección argentina en los días posteriores. Su crítica estuvo centrada en que la atención se concentró en los problemas vinculados al consumo de alcohol, mientras que, según su visión, se desatendieron otras cuestiones de salud que podían resultar más graves.
La otra declaración esperada es la de Mariano Perroni, quien comparecerá por primera vez ante el tribunal. A diferencia de otros acusados que optaron por guardar silencio, el coordinador de enfermeros responderá preguntas de las partes.

Perroni ocupaba un lugar central dentro del esquema de atención domiciliaria montado para asistir a Maradona en la casa del barrio San Andrés, en Tigre. Desde su función coordinaba el trabajo de los enfermeros que cumplían tareas en el domicilio y mantenía contacto permanente con otros integrantes del equipo médico.
Su nombre apareció reiteradamente a lo largo del juicio debido a su participación en el grupo de WhatsApp conocido como "Tigre", un chat que reunía a médicos, enfermeros, kinesiólogos y personal administrativo relacionado con la cobertura sanitaria del exfutbolista. Ese intercambio de mensajes se convirtió en una de las principales fuentes de prueba para reconstruir cómo se tomaban decisiones y qué información circulaba entre quienes estaban a cargo de su cuidado.
En ese grupo participaban, entre otros, el médico clínico Pedro Di Spagna, el kinesiólogo Nicolás Parente, el neurólogo Jorge Macía, los enfermeros Ricardo Almirón y Dahiana Madrid —también imputados— y representantes de la cobertura médica privada.
La audiencia se desarrollará en un momento clave del proceso. Tras varias semanas de testimonios, los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren continúan avanzando sobre las responsabilidades que pudieron existir en el esquema de atención domiciliaria dispuesto para Maradona luego de su externación de la Clínica Olivos.
Con la palabra de Stinfale y la primera exposición pública de Perroni, el tribunal buscará sumar nuevas respuestas sobre uno de los puntos centrales del debate: quiénes tomaban las decisiones, qué advertencias existieron y cómo funcionó el equipo encargado de asistir al exfutbolista durante las semanas previas a su muerte.