11/06/2026 - Edición Nº1220

Política

Historias del poder

La frase sobre Marcos Peña que desató una cumbre política en Casa Rosada

11/06/2026 | En sus memorias, José Claudio Escribano cuenta cómo un comentario privado llegó al jefe de Gabinete y terminó en una reunión con ministros y empresarios.



Hay episodios que, por sí solos, explican una época. Entre las múltiples historias que José Claudio Escribano rescata en 60 años de periodismo y poder, el libro publicado por Planeta en 2021 escrito por Hugo Caligaris y Encarnación Ezcurra, sobresale una anécdota que expone las tensiones entre política, medios y poder durante el gobierno de Mauricio Macri.

La escena tiene todos los ingredientes de una buena historia política: una conversación reservada, una indiscreción, un mensaje que llega deformado a destino y una convocatoria urgente en Casa Rosada para apagar el incendio. En el centro del relato aparecen Escribano, durante décadas uno de los hombres más influyentes de La Nación; el entonces jefe de Gabinete Marcos Peña; y el senador Federico Pinedo, interlocutor de una frase que nunca debió haber salido de una charla privada.

Una frase en confianza que terminó en el despacho de Peña

El episodio ocurrió durante el tramo final del gobierno de Cambiemos. Por entonces, ADEPA mantenía conversaciones con funcionarios nacionales sobre distintos aspectos vinculados al financiamiento político, la publicidad electoral y el papel de los medios en el nuevo ecosistema digital.

En ese contexto, Escribano mantuvo una conversación con Federico Pinedo. Allí expresó con crudeza su disgusto con Marcos Peña, el hombre que concentraba buena parte del poder político y comunicacional del gobierno. La frase quedó registrada en el libro con la franqueza que caracteriza al periodista: “Lo tengo a Peña montado en un huevo”.

Lo que parecía una confidencia entre dos dirigentes con años de trato político no tardó en convertirse en un problema. Al día siguiente, el subdirector de La Nación, Fernán Saguier, recibió un llamado proveniente del entorno del jefe de Gabinete. El mensaje sorprendió a todos: alguien importante del diario había dicho que Marcos Peña era “enemigo del periodismo”.

Escribano asegura que jamás pronunció esas palabras.

“Yo nunca dije que lo consideraba enemigo del periodismo”, recuerda en el libro. “Dije: en esta materia lo tengo a Peña montado en un huevo”.

La molestia del histórico periodista no era únicamente porque una conversación privada hubiera llegado a oídos de Peña. Lo que verdaderamente lo indignó fue que el comentario hubiese sido reinterpretado o exagerado hasta transformarse en una acusación que, según sostiene, nunca realizó.

Marcos Peña de Jefe de Gabinete a vivir en el ostracismo de la política y la comunicación

La reunión que reunió a medio gobierno

La reacción oficial fue inmediata. Casa Rosada organizó una reunión para discutir el conflicto.

Escribano acudió acompañado por Martín Etchevers, entonces presidente de Adepa y directivo de Clarín. Lo que esperaba que fuera una conversación reducida terminó convirtiéndose en una verdadera cumbre política.

Además de Marcos Peña, participaban Rogelio Frigerio, ministro del Interior; Jorge Grecco, secretario de Comunicación Pública; Adrián Pérez, secretario de Asuntos Políticos; el senador radical Luis Naidenoff; Federico Pinedo; e Ignacio Fidanza, fundador y director de La Política Online.

El despliegue sorprendió al propio Escribano, que interpretó la convocatoria como una demostración de la importancia que el gobierno le asignaba al conflicto.

Durante el encuentro, el periodista aprovechó para expresar sus diferencias con la visión política que representaba Peña. No cuestionaba decisiones puntuales de gestión, sino una concepción más profunda sobre la política, los medios y la construcción de poder.

Martín Etchevers, de ADEPA y hombre fuerte de Clarín fue mediador en la reunión

La batalla entre los diarios y las redes

El trasfondo de la disputa iba mucho más allá de una frase desafortunada.

En varios pasajes del libro, Escribano presenta a Peña como el principal exponente de una generación política fascinada por las redes sociales, las encuestas y la comunicación digital. Una visión que, a su juicio, relegaba el papel de los medios tradicionales y privilegiaba los resultados inmediatos por encima de las perspectivas de largo plazo.

“Veo una visión micro de la política”, afirma sobre el ex jefe de Gabinete de Mauricio Macri.

La discusión derivó entonces hacia un tema central de aquellos años: la creciente influencia de Facebook, Google y las plataformas digitales sobre la comunicación política y el mercado publicitario.

Mientras desde el gobierno se impulsaban reformas vinculadas a la publicidad electoral y el financiamiento de campañas, Escribano defendía el rol institucional de los medios periodísticos y advertía sobre la falta de transparencia y trazabilidad de las grandes plataformas tecnológicas.

Cuando algunos describían a los diarios como “dinosaurios”, el veterano periodista invertía el argumento. Para él, el verdadero riesgo estaba en quienes depositaban una confianza absoluta en empresas tecnológicas cuyo poder comenzaba a superar incluso al de muchos Estados.

Un retrato sin concesiones del macrismo

La anécdota también permite observar una faceta poco conocida de la relación entre La Nación y el gobierno de Mauricio Macri.

Lejos de la imagen de una convivencia automática, Escribano relata desacuerdos frecuentes con el círculo político encabezado por Peña. Incluso señala sentirse más cercano a figuras como Rogelio Frigerio o Emilio Monzó, representantes de una tradición política más vinculada a la negociación y la construcción de consensos.

Sobre Peña, su diagnóstico es tan crítico como matizado. Lo define como un hombre honorable y decente, pero al mismo tiempo cuestiona su rigidez, su confianza excesiva en las herramientas de comunicación y su dificultad para comprender la lógica histórica de la política tradicional.

El resultado es uno de los retratos más filosos que se hayan publicado sobre quien fue, probablemente, el funcionario más poderoso de los cuatro años de gestión macrista después del propio Presidente.

El valor de un testigo privilegiado

Más allá del episodio, 60 años de periodismo y poder constituye una pieza de enorme valor documental para comprender la historia política argentina contemporánea.

Escribano fue protagonista y observador privilegiado de los grandes acontecimientos nacionales desde mediados del siglo XX. Vivió la Revolución Libertadora, los gobiernos militares, el retorno democrático, el menemismo, el kirchnerismo y el macrismo desde el corazón de una de las redacciones más influyentes del país.

La historia de Marcos Peña y Federico Pinedo ocupa apenas unas páginas dentro de ese recorrido. Sin embargo, resume como pocas el universo que describe el libro: Una historia de poder. Pero también una historia sobre confidencias, lealtades y las consecuencias que puede tener una indiscreción cuando los protagonistas se mueven en las alturas de la política argentina.